La cascada de los siete vientos

La cascada de los siete vientos

Ian encontró aquel traje de ninja en la pequeña buhardilla de su abuela. Se lo puso y se acercó a la Cascada de los Siete Vientos.Desde niño, su abuela le contaba historias sobre las almas perdidas de sus ancestros, que se reunían allí una vez al año. Según ella, cuando la luna llena iluminaba el agua, los espíritus podían adoptar cualquier forma para proteger a sus descendientes.Ian cerró los ojos y se sentó sobre una piedra , con la cascada a sus espaldas. Luego comenzó a murmurar en voz baja:—A mis ancestros, os reto a que toméis forma de dragón y me ayudéis a conseguir que los demás niños dejen de reírse de mí.El viento sopló con fuerza. Las hojas se elevaron en remolinos y el estruendo de la cascada pareció convertirse en un rugido. Detrás de Ian apareció un enorme dragón de escamas blancas y ojos azules. Sin embargo, cuando el niño se volvió, no pudo verlo.Desde aquel día, el dragón lo siguió en secreto y se convirtió en su protector mágico. Cada vez que alguien se burlaba de Ian, una ráfaga de viento surgía de la nada, las ramas crujían amenazantes y una sombra gigantesca pasaba sobre el suelo.Poco a poco, los demás niños dejaron de reírse de él. Ian no sabía que el dragón estaba allí, pero comenzó a sentirse más valiente. Comprendió que no necesitaba ser como los demás para merecer respeto.Y, desde entonces, cada año regresaba a la Cascada de los Siete Vientos para agradecer a sus ancestros… y a su misterioso guardián alado.

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