Si el silencio de los llantos
me rebate la conciencia,
quedo erguida entre cantos
de los pueblos que regresan,
titilando entre las llamas
los latidos que galopan
bajo un grito sugerente
entre voces que me arropan.
Si mi alma fuere firme,
me alzaré para abrazarla,
bajo un cielo que se tiñe
ante una tormenta larga,
que me dibuja en el cuerpo
cuatro puntos cardinales
que no entienden direcciones
de pensamientos triviales.
He esperado tanto tiempo
los oídos desarmados
que no hablen de razones
ni me exijan resultados;
he entregado de mis pasos
huellas, palabras, locura,
que definan en silencio
el nivel de la amargura.
Firmaré, aunque los años
me reboten la inocencia,
daré clic ante los puertos
que me borran la presencia,
y dibujaré los sueños
que alimentan mi conciencia,
esperando que algún día
alguien note mi existencia.
OPINIONES Y COMENTARIOS