Así eres tú una carta en movimiento, capaz de levantar imperios con la mente, o de perder la fe en su propio aliento y jugar con la verdad inocente.

Tan cercano y distante como diciembre de enero. 

Con el poder de sanar con una mano y el riesgo de ocultar lo que devora con la otra, puedes ser el arquitecto de nuetra historia o el ilusionista que la desmorona.

​Al fin comprendo la lección amarga: que la palabra sin la acción es ruido, una simple ilusión del mago invertido.

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