El ratón remendón

Cierta tarde un viejo zapatero, recibió un encargo de parte del dueño de la casa. Le entrego tres pares de botas militares, para cocerlas, cambiar las suelas y dejarlas lustradas. Todo para ser entregadas a la mañana siguiente. Con la amenaza de ser desalojado, si no tuviera el trabajo terminado. El pobre anciano, angustiado, se quedó toda la noche despierto tratando de cocer, clavar, limpiando aquellos botines, pero el cansancio fue mayor. Quedándose dormido encima de la mesa, recostado, aun tomando el martillo. Entre sueños, ve a un pequeño ratoncito vestido de sastre, sonriendo le dice: “he visto lo agotado que estas. Terminaré tu trabajo buen hombre”, así, el misterioso ratoncillo, ocupando el martillo, empeñándose en acabar el deber, coció, remachó cada bota con minucioso detalle. Al día después, muy temprano se escucha golpear la puerta, asustado despierta el viejecito tratando de abrir la puerta, entra enojado el patrón empujando con un golpe la humilde puerta, diciendo: “¡dónde están mis botas!”, con asombro ve ordenadas por tamaño cada par de botines, relucientes de culminada labor. Avergonzado el hombre, en recompensa le hace entrega de las llaves del hogar. En absoluto silencio, se marcha, dejando la puerta abierta, asomándose en la sombra un ratoncillo con un cordón de zapato en el hocico.

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