Ante mi defensa – Por Séfora Cancino Vásquez

Ante mi defensa – Por Séfora Cancino Vásquez

Sefora CaVaz

19/10/2026

Ante mi defensa.
Buenos dias a todos los presentes. He preparado las siguientes palabras.
Para comenzar, debo decir que soy un espiritu libre de este sistema. Sistema que cada dia nos oprime a todos. Porque yo no soy esclava de la opinión ajena. Hay personas que necesitan de un halago para sentirse elevados. Otras personas que, con solo una palabra hiriente se desmoronan. Pero yo soy diferente. Porque todo me resbala.
Segundo; la sabiduría que tengo es única. Pues no la he aprendido de los libros. Ni en los colegios. Ni en grandes bibliotecas. Ni en religiones o iglesias, llenas de lujo y opulencia. En donde se habla en el nombre de Dios, pero se lucra con el projimo y su menester. La sabiduría que tengo es en base a las experiencias de la vida. Del dia a dia. Del destino que me tocó. De mi arduo trabajar con la escoba y la pala como auxiliar de aseo. O de las rondas en seguridad como guardia. O de los empaques en pallets de certificados como un humilde operario de producción. O mirando como la luz de la vida se apaga en eso que atendí a ancianos en asilos. O en una revuelta social, donde la calle me enseñó junto al humilde ser vil y despreciado social a valorar cada segundo.
Si, la calle ha sido mi hogar y mi maestra de la vida.
Porque nadie se la lleva facil en este mundo. Y yo tampoco. La vida no me sonrió desde un comienzo.
Tercero; Si, su señoría. Soy culpable. Culpable de haber nacido. Culpable por existir. Culpable, por no encajar en el sistema ni en la sociedad.
Soy Autista grado 2. Y desde niña, lo supe. Antigüamente, se conocía como Sindrome de Asperger, en honor al medico nazi que trabajó para Hitler. Quien al diagnosticar a los primeros niños y niñas autistas, los clasificó en codigo «T4» y los asesinó con eutanasia. Solo por nacer diferente. Desde niña un neurologo me descubrió mi condición de salud. Pero mis padres, por miedo al capacitismo en la salud mental del país, de los años 90′ decidieron no institucionalizarme. Ya que a los autistas los encerraban de forma permanente en un manicomio y aunque fuesen niños eran tomados como experimentos cientificos. Como ratones de laboratorio. Sin mencionar tambien las camisas de fuerzas y la maquina de electroschok para quemar el cerebro, cuyas practicas ya están prohibidas a nivel mundial. No obstante hospitales psiquiatricos como el Hortwitz Barak aún lo realizan y sin anestesia.
Cuarto; desde niña cargué con la culpa de mis origenes. Soy hija de incesto. Cosa que avergüenza y es tabú en «Los Vasquez». La familia jotabechina, que se cree perfecta y mejor que los demás, está llena de escondrijos. Pero no soy solo yo. Cecilia también. Pues ella es hija de mi tia Rebeca, quien se la entregó a mi madre, para casarse con su novio comunista.
El padre biologico de Cecilia es uno de los cinco hermanos carnales de su madre. Y mi situación es la misma. Uno de los cinco hermanos de mi madre es mi padre biologico.
Lagunas mentales pasan por mi mente. Pues no logro recordar con precisión todo. Solo Sara Cancino es hija de mi papá Felipe Cancino y de mi madre. Solo ella es mi media hermana por sangre materna.
Aún así yo amo a quienes son mi familia. A mis hermanas de crianza. A mi madre. A mi padrastro y a quienes son nuevos e integran mi pequeño y humilde hogar: mis sobrinos y mi cuñado.
Quinto; Dos documentos legales encontré, mientras buscaba una muñeca que perdí. Esto fue en casa de mis padres actuales, en comuna La Florida. Ambos documentos leí. Solo un extracto recuerdo con presición: «Carlos abusó a Séfora antes de ser dada en adopción. Mientras que Marisol su madre gritó: ¡No! ¡Porque hiciste eso! ¡No! ¡No! ¡No!». Mi madre me descubrió «con las manos en la masa» y me castigó por ello. Obligandome a callarlo todo. Con el tiempo abandoné los juegos con mis compañeros de escuela. Y una profesora se preocupó. Me envió a psicologa escolar. Pero no hubo resultados. Finalmente me desahogué con mi profesora de lenguaje y le conté toda la verdad. Ella se preocupó y dió aviso al SENAME. En una semana llegó a mi casa, ubicada en San José de la Estrella #1617, una asistente social del Estado de Chile, en auto blanco y un traje de dos piezas color celeste a buscarme y llevarme lejos de mi casa. De mi familia. Y de mi madre. Mi madre gritaba y lloraba suplicando piedad. Me abrazó con todas sus fuerzas pidiendo y gritando: «¡Es mía!» «¡Por favor no me la quiten!». En eso, salieron los vecinos de sus casas. Incluso nuestra vecina y mejor amiga de mi madre, la señora Luz, peleó con la asistente para que se retirase.
Todo esto pasó un dia habil en la mañana.
No fui al colegio ese dia.
Tiempo despues mi mente olvidó todo. De hecho no recordaba nada. ¡Como será mi mente que se bloqueó! ¡Si incluso a los 25 años, trabajando en Clínica Alemana, conocí a dos amigas y una de ellas era esposa del Carlos que me violó cuando era niña! … Pero no lo recordaba. Aún así, como hubieron en mi casa problemas personales mucho más fuertes, en la cual secuestraron cuatro años y violaron a Cecilia, una secta judía, mis padres llegaron a pelearse con violencia intrafamiliar. Tanta era la pendencia, que incluso me echaban a la calle de dia o de noche. Así fue como los hilos del destino se cruzaron y a Marisol Gallardo Rosales y Katherine Rojas Araya conocí. Marisol es esposa de Carlos Sarmiento, quien me violó cuando niña. Y Katherine es prima – hermana de Eduardo Tapia Araya, quien secuestró cuatro años ultrajando a Cecilia mi hermana. Sin miedo al exito, dije para mis adentros. Y cinco años viví en sus casas y en sus familias. Hasta que se descubrió el misterio.
Sexto; El Estallido Social y La Pandemia me enseñaron mucho. No obstante, a pesar de ser una estudiante destacada, en Santo Tomás me desvincularon, tildandome de «Enferma Mental» y echandome junto a mis padres, a gritos e insultos la Sra Atenea Cuevas Pizarro y la rectora Ximena Charpentier. Colapsé finalmente con todo esto y terminé suicidandome…. pero no morí… al despertar me encontré en la urgencia del Hospital Barros Luco Trudeau. Y despues de cinco años en psiquiatría pude recordar todo y encajar las piezas de este rompecabezas.
Septimo; Lamentablemente, es la vida que me tocó. O así es, como algunos dicen. Chile Chismoso. Pueblo chico, infierno grande. Quizás no sea nada más, que una joven autista, con su escolaridad basica y media completa. Quizás sea grosera, incluso para expresar mi enojo. Quizás no llegué más lejos en esta vida, como mi padrastro lo quiso. Pero sé de qué estoy hecha. Ya demostré lo que valgo. Estudié, terminando toda mi escolaridad de kinder a cuarto medio, en colegios normales, sin amigos, pero al menos no reprobé ningún curso.Trabajé, más de 10 años. Y me siento orgullosa de lo que logré trabajando. Aprendí en la humildad de los trabajadores, que el obrero es digno de su salario. Que trabajando con nuestras manos se dá mejor ejemplo que quienes predican en las iglesias en grandes pulpitos, llenando sus bolsillos con el negocio de la fe.
Aprendí también en el mundo, el cual dicen que es malo, que incluso un ateo puede dar mejor testimonio que un creyente. Lo cual derrumbó todas mis teorías. Que un narcotraficante, un drogadicto o un delincuente es mucho más misericordioso, que un pastor, un rabino, un monje, un sacerdote, o un árabe. Que un vagabundo, aún en la miseria de la calle tiene más amor y fe que quienes rezan u oran a Dios dentro de una iglesia, sinagoga o mezquita. Que un niño o niña huerfano/a no tiene maldad. Solo anhela una familia, sin importar como sea. Un hogar lleno de amor, no de gritos y odio politico, religioso o social. Que un extranjero/a puede hacer mejor justicia trabajando sosegadamente con sus manos en tierra ajena, que los mismos chilenos.
Para concluir, solo puedo decir: Gracias. Gracias a todos, todas y todes. Siganme lanzando hacia el abismo oscuro y a los lobos feroces…. Que yo volveré una y otra vez…. liderando a la manada….

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