Entre el yo y el tú

Entre el yo y el tú

KIRSTEN

14/10/2026

Presiento que, de todo lo que ha pasado en la vida, he aprendido una cosa, y es: no esperar que una persona se quede en mi vida para siempre. Que estas son como un tiquete del tren que siempre lleva pasajeros: unos bajan, otros suben en las diferentes estaciones y, al final, siempre deberán bajarse.

Por lo que mis sentimientos flotan en un estado del tiempo donde percibo siempre que debo disfrutar y naturalmente regresar sin ti.

Debajo de aquella corteza donde se finge ligereza, pienso: «Todos somos fútiles; aprovecho el momento y, mientras que quede en los recuerdos, me alimento, porque algún día desaparecerán».

Encerrada en aquella burbuja solitaria, ahora no hay nada que la pueda estallar, no hay nada que atraviese esa dura coraza que piensa tener la razón siempre sobre las personas, el tiempo y las memorias. Pero, sobre todo, de mí…

Hablar con holgura sobre los modos de ver, seguramente que las cosas no son como antes, que todo va cambiando y seguirá cambiando, como algo paradójico en mi vida. Lo cual es el punto principal: es triste quedarnos en el mismo estado sin cambiar ni menguar, estáticos en algún punto del tiempo. Nos puede llegar a estancar, a sofocar; por eso sentimos que no movernos es el punto más grande donde la comodidad abraza y posiblemente el quiebre para que algo cambie.

Pero en la vida las cosas deben cambiar para mejorar, para aprender y restaurar. A veces, aquello que se pierde enseña que deja alguna huella, que el solo hecho de que la soledad nos recuerde que estuvo en tu camino nos deja ver que sentimos, nos dolemos y queremos entender más sobre ese hecho. Aunque una amistad no sea igual, las memorias nos alimentan de lo que una vez fue y que ahora, que cambió, debemos afrontar, pues aprender a soltar y perder lo que hizo parte de nuestra cotidianidad.

Y, aprendiendo poco a poco, te das cuenta de que es la parte más difícil de amar. Y sabemos qué es amor cuando no tenemos rencor, cuando recordamos que no es lo mismo que antes, pero que sigue siendo una silueta en nuestro presente que nos recuerda: «Ah, no es lo mismo, pero lo disfruté».

Ahora, si te desligas de todo y aprietas con fuerza tu presente, te darás cuenta de que, aunque repetitivo, siempre llegará algo de estabilidad cuando le des lugar no solo a tu bella forma de imaginar y pensar, sino a aquella manera en la que te sentirás un poco más vivo, un poco más tú.

Donde ya sabrás que no es lo mismo porque ahora es mejor. Cambiaste tu pasado al presente inequívoco de pensar: «No espero lo mismo; ahora espero algo diferente que contar para reimaginar un mundo de posibilidades», donde no solo existes tú y tu fortaleza de sentimientos paralelos que piensas que nadie puede sostener, sino que dejas una fracción de luz llegar a ti…

Por eso, en el futuro, aquellas grietas que abordan mi mente… Mi deseo es poder cambiar y entender que la vida, aunque nos enseña que los pasajeros se suben y bajan, siempre tiene en el viaje la razón principal: las vistas, las emociones, las pequeñas cosas que se quedan en ti de la persona, como un pequeño arcillo que dejaste en una silla, como una fotografía de recuerdo y, lo más importante, aprovechar los segundos, las horas y los meses en los que el pasajero sigue en el tren.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS