La soledad me abandona…

La soledad me abandona…

KIRSTEN

13/10/2026

Mi estómago se siente enfermo, o realmente quizás sea yo…

Los últimos días en los que más me río me invade la gran apatía de mi vida. Porque cuando pienso que mi vida está bien, mis pensamientos me hunden en el mar, como un ancla que baja sin parar, se ancla en un lugar. En la profundidad del océano, anclada sin salida, me siento arisca, preocupada, exhausta, como quien ha llevado una carga en sus hombros toda la vida. 

A veces pienso que necesito tiempo para reflejar lo que quiero hacer. Pienso que con el tiempo me convertí en la peor versión que alguien podría tener. En aquello que siempre odié. Ahora, desamparada, miro para todos los lados. Para atrás no deseo mirar porque sé que nadie allí estará, para adelante solo veo desastres, los afronto con varias personas, sin embargo, están ocupadas con sus propias realidades que poco a poco se olvidan de mi vana existencia. Hacia un lado, mi humanidad, aquella que me dice que debo batallar como si no lo hiciese cada día, como si ya no lo intentara y, por último, hacia el otro lado, que sé que está esperándome, pero me siento tan desprivilegiada, tan triste, me carcome la culpa.

De todo lo que pude haber sido si hubiese tomado ese camino, de todo aquello que hubiera podido lograr contigo y aquello que bajo una promesa siento que cada día más me alejo. Me siento triste, sí, me siento preocupada también. ¿Soy la protagonista de esta historia? No. ¿Soy la que debería estar sufriendo? Adivina, tampoco. Pero esto me trae inestabilidad, me trae ruina, malos pensamientos.

Al final del día me siento solapada, sola, estos días de felicidad se convirtieron en amargura, me los encerró en una tristeza. Ahora debo hacer acto de presencia, debo seguir en una «estabilidad», sin nombrar que finjo ser la más cuerda, la más madura, pero todo es como una mentira sutil que les digo a los demás. Porque es en realidad una de las cosas que siempre resalto: siempre me ha encantado estar sola, he contado por mí sola y siempre me ha encantado la manera de sobrellevar todo. 

Como cual habilidad para no sentir en el momento y pretender del cielo que tenga la mejor cordura. Me gusta la manera en que pensaba siempre que estaba sola, el hecho de que ahora sienta que lo estoy me hace reflexionar que con el tiempo mi corazón se ha abierto y descongelando cada sentimiento hace de echar cuenta qué por estar ahora acompañada conozco el sentimiento real de la soledad, por dar espacio a personas entiendo el dolor de perderías y tristemente seguir caminando sin ellas me trae un hueco en el corazón que jamás pensé que llegaría a sentir.

La manera en que la humanidad llego a mí es tristemente dura pues aprendi que de la soledad nace esa sensación de querer tener a alguien de quien sostenerme, de quien confiar y es aquello a lo que más le solía huir…

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