Cuando no me veas, sabrás que me he ido de casa. Sabrás que me duele y me lastima, como una herida que sin sangrar me carcome. Cuento 1, cuento 2 y cuento 3 para no derramar una lágrima que me costará luego borrar. No es aceptable irme de tus brazos con tanta velocidad, no mirar tu dulce cara, no abrazarte con tantas ganas. Cuando me vaya, no quiero que estés triste tanto tiempo, no quiero que al recordarme lo hagas con tristeza. Perdóname por no haber llorado junto a tí, perdóname por haber tratado de ser fuerte para ti. Tienes que saber que mi corazón explotaba de tristeza y que en mi mente solo pensaba en una cosa: tú.
Mientras bajaba el camino, no pude articular palabras para ti. Pero sabes que, aunque no lo pueda expresar y aún sin llorar. Tuve el anhelo de que en tus brazos como me hubiese gustado llorar, sabes que te amo.
Eres mi dulce sinfonía de la cual siempre estaré enamorada, de tu canto, de la forma en que me quieres y la manera en que me amas aún cuando lloras por mí al dejarte. Me alegra tener en mi vida a alguien tan importante como tú, que al despedirse; llore por mí.
Y con un nudo en la garganta, me despido de la tierra fría y verde que tanto amo. De la tierra bella que, aunque no me vio nacer ni crecer, conserva las raíces de mi madre y padre. Y que, en consecuencia, mantiene la historia que siempre será recordada.
Y como si esta estuviera triste hoy porque yo me voy, esta tierra amaneció con pequeñas gotas de lluvia, con niebla y un frío enternecedor, como si despidiéndome tristemente me dijeran adiós.
OPINIONES Y COMENTARIOS