Un día te vi y me enamoré,
el mismo día quise tenerte, y no supe qué hacer.
¡Esa noche lloré!
Al día siguiente te arranqué, para traerte conmigo.
Moriste a las dos horas.
Y me desbordé al presenciar su caída.
Te amé y te perdí por quererte.
¡Sufrí!
Y ahora, no quiero volver a sentir.
Desde ese día, me costó volver a sonreír.
Pero con el paso del tiempo, entendí.
Que, si un día vuelvo a amar,
Te amaré de lejos, viéndote crecer.
Prometo esta vez no arrancarte para verte morir.
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