Se podría decir que se te quiere un montón, pero normalmente un “montón” no es una medida de cantidad muy fiable.

Porque, ¿Qué es un montón? Si hablamos de tierra, no es lo mismo que si hablamos de aceite y, definitivamente, no es lo mismo que si hablamos de amor.

Al compararlo con muchísimo, un montón de arena es menos que muchísima arena, pero un montón de aceite es más que muchísimo aceite, y entonces ¿Querer un montón y querer muchísimo es lo mismo?

Un montón es relativo, tan relativo que no se puede explicar.

Ahora, fuera comparaciones:

Sinceramente, creo que cuando se dice te quiero un montón o muchísimo es una expresión del amor perfecto, pero es muy relativo. El amor no es perfecto, por eso es difícil de cuantificar.

El amor está lleno de errores, los cuales se arreglan u obvian para seguir con la función de la vida.

El amor es querer a alguien con sus errores, con sus imperfecciones y sin intentar cambiarlos. El amor también es ayuda, empatía, sacrificio, sin olvidarnos de que no basta con sentir amor, amar también implica elegir, cuidar, comprender y permanecer. Es no convertir al otro en un proyecto a corregir.

El amor, al ser tan abstracto, no puede definirse completamente. Tampoco puede cuantificarse completamente. Por eso, para poder hacerlo, necesitamos una medida tan relativa.

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