He pasado muchos años estudiando a personas grandes, muy grandes, los más grandes de la historia de la vida de la civilización humana, y he aprendido que la grandeza no nace de la vida, no nace de ti, no nace de nuestras almas. Nace de un lugar mucho más profundo, mucho más denso y mucho más bonito que solamente las acciones y las voluntades bonitas.
¿De dónde nace la grandeza? ¿De dónde nace esa inteligencia, talento, y sobre todo, de dónde nace ese deseo tan grande de «Ser el Mejor»? Estas respuestas se entienden viendo el espíritu, la voluntad, la personalidad y el pensamiento de una persona como una montaña de arena, empezando grano por grano.
Las consciencias humanas no nacen ni mueren en el sentido entendible, nuestras consciencias (que al fin y al cabo no nos pertenecen, solamente las poseemos) son eternas e infinitas (algo a lo que tampoco hay que buscarle mucha lógica) y por ese motivo el único elemento variable dentro de las mismas, es el tiempo de experiencia vivida.
Hay que vernos a nosotros mismos como contenedores de consciencias, consciencias que pueden ser muy antiguas como muy recientes, y ahí radica la diferencia entre la calidad humana, la consciencia que esa persona tiene, y esta consciencia a su vez depende de muchísimos factores pero sobre todo el de la antigüedad. Yo no asesino mujeres ni violo niños por una muy sencilla razon, soy consciente de eso, y una persona que lo hace es porque, en un sentido pragmático, no tiene consciencia de ello, y como no tiene consciencia, pues debe hacerlo para poder tener esa consciencia en su historia de absolutista espiritual, y sí, lo estoy diciendo, solo una persona que ha hecho el mal, es una persona que no lo hará nunca más.
Por eso mi insistencia en que la única forma de ser una buena persona es haciendo el mal, pues eso te da la consciencia necesaria para entender que eso no se hace, después de que mueras, obviamente. Y lo mismo se aplica a la dirección contraria, hace falta que seas ofendido, irrespetado, abusado, violado y torturado para que tengas esa consciencia, y para que tengas esa consciencia, debes vivir todos los males de la vida, pues así como hay que hacer el mal para estar consciente de el, también hay que recibir el mal para estar consciente de el.
El único objetivo del ser humano es el progreso de su consciencia, y eso se hace de una sola manera, y de una sola forma. Sufriendo y doliendo el malestar más profundo del cosmos, algo más grande que el infierno, algo tan malo como la destrucción del paraíso mismo. Hazte la siguiente pregunta; Si terminamos destruyendo el paraíso ¿Qué le queda al ser humano? Pues lo que siempre ha tenido, siempre tendrá y nunca perderá; a sí mismo.
OPINIONES Y COMENTARIOS