Por tu insistencia,
por tu presencia (que has vuelto maldita)
no tengo hermosura en recordar tu existencia.
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Cada que mi mente te piensa
cada que mi corazón te siente (con mucha pena)
traes a mi pecho una angustia intensa.
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Por tu perfidia
por tu forma tan descarada de besar (y de mentir)
tu recuerdo solo me fastidia.
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Cada que en mis pesadillas te presentas
cada que mis suspiros van hacia la tumba (o a tu cabeza)
no traes nada más que tormentas.
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Por tu desdicha
por tu malicia y envidia (oculta y colorida)
me haces odiar a la persona ‘susodicha’.
Quién sabe qué podría pasarte
Quién sabe quién podría visitarte
Quién sabe cómo podrías esfumarte.
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Cada que mi mente sufre al intentar olvidarte
mi pecho llena de ansiedades mi cuerpo (como la enfermedad de tu infidelidad)
¿Estoy empezando a odiarte?
Quién sabe qué agua toca tu cabeza
Quién sabe quién podría querer tu rareza
Quién sabe cómo existe tu interna dureza.
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Cada que quiero pensarte te olvido
Cada que quisiera imaginarte te repudio
Cada que te he visto por la calle te ignoro
Cada que cruzo por tu casa solo huyo sin retorno.
Cada que alguien menciona tu nombre mis cejas se arquean
Cada que tus mujeres se cruzan conmigo quiero desaparecer
Cada que la maldad acecha mis manos mi corazón palidece
¿Esa es tu definición de querer?
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No vale el esfuerzo de mis manos dedicarte más navajas
No vale mi libro añadirte cómo si fueras gran poesía
No vale pensarte, mejor te guardo en tinajas
Para romperlas puño a puño y no verte nunca más en mi vida.
Es por tu desgracia que de ciudad corrieron mis pies,
es por la vida que intento no llegar a los cielos
por la mentira de una noche,
tiempo ha, que no te he dedicado ni dolores ni duelos.
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-Kristel.
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