Maestro,

tenemos

un problema:

la disección

de la palabra

no le basta

a los antropófagos

de la herrumbre,

al poema sin poeta.

Dos polos

decantados

en la misma

herida:

unos, detenidos

en la infinitud

del tiempo;

otros,

en la tozudez

del verbo.

Ambos

llevando a rastras

al poeta

por las alcantarillas.

Foto: Fátima Acunman.

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