Entonces te vi llegar y desde el primer instante supe que serías igual de revoltoso que un huracán, que con tus palabras vendrías a provocar las más bruscas mareas de mi mar, que tus ojos enfocarán cada pequeña parte de la costa que rodea el perímetro de mi esencia, aunque después de todo, siempre supe que lo más eficiente sería dejar atrás lo que me duela.
Locos y coherentes, así siempre es como se siente, y me observo en mi reflejo tratando de encontrar mis sentidos y recuerdos, veo lo que encuentro y pierdo lo que creo, las palabras de tu boca son reales y no una broma, mis lienzos de papel se apoderan del querer, es Septiembre otra vez, y de ti me acordaré siempre al momento en que sienta que me abraza el atardecer, solo mírame al revés, nada nunca se sintió tan bien, como aquella vez en la que te encontré disfrutando de nuestro ayer.
Dibujos en las nubes disfrutando tu mirar, me pierdo entre las líneas cada vez que te observo respirar, y te siento tan cercano aunque no estés a mi lado, algunos días tan lejano a pesar de que se que te puedo tomar de la mano, ¿cómo es que regresas después de tener tanto tiempo sin venir a tocar mi puerta?
Es la brisa del viento la que sutilmente golpea mi cuerpo, intentando descifrar tus sentimientos, justo así es como realmente me siento, las raíces del Otoño han crecido por mis venas, son mis letras las que vuelan, es mi canto que te llena, entre flores y el amor, volver a perderme jamás se convertirá en una opción.
A veces puedo sentir que me observas, que mis pensamientos deseas envolver, comprimida en una bola de cristal, entre fracturas mis fuerzas se han podido aumentar, te encuentro tan confuso en tu mirada, dices que disfrutas de la lluvia pero siempre te refugias cuando el agua nos abraza, soy culpable por caer entre las espinas del jardín, ¿alguna vez pudiste creer en mí?
Ya no trates de buscarlo, eso es cosa del pasado, sigue fuerte como ayer, tan vigente y decente vibrando entre mi ser, y me veo como un Roble, deleitando el horizonte, son tus ojos que no busco aunque sigo conociendo, entre versos y fragmentos, escribir siempre será mi talento y consuelo.
Despedirte, justamente eso haré, el invierno ofrece un nuevo amanecer, el río en el que hace años me hundí, hoy abraza suavemente mis ganas de seguir, mirándome en el reflejo de aquella agua cristalina, descubrí que mi vida por siempre será mía.
Y a pesar de nuestra cercanía, hay días en los que siento que las murallas de tu vida empujan bruscamente cada idea en mi cabeza, que contigo no puedo ser la persona que soy ni mucho menos la que era, y aunque las cosas no siempre se quedan, solo quiero que por favor lo entiendas…
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