Me despido de mi nostalgia,
que me hace muecas desde la ventana.
Me hace un gesto con la mano para que la siga,
pero me acerco y cierro la cortina.
Me despido de mi angustia, que me besó la boca tantas noches mientras yo gritaba y daba vueltas en la oscuridad de una habitación hecha de cartón mojado por las lágrimas de mi madre.
Me despido de mi tristeza encarnada bajo las uñas,
de los dientes chirriendo,
de las lágrimas con sangre,
de la espuma en la boca,
de las manos empuñadas,
del temblor de mi cuerpo,
del vacío absoluto,
de la ira demoledora,
del rencor amargo,
de las heridas abiertas.
Me despido de las sombras que me silban.
Me despido de la historia de mis padres,
que me miran con ternura.
Me despido de mi abuela,
aunque no me recuerde.
Me despido de la oscuridad
que me hizo crecer tantas veces.
Me despido del dolor
que me ofreció este torpe talento para las letras.
Me despido porque necesito espacio.
Porque necesito re-conocerme.
¿De quién es esta risa?
No tenía idea de que podía reír a carcajadas.
No tenía idea de que tenía
una hilera larga de dientes amarillos.
No tenía idea de que mis ojos se achinaran tanto.
No tenía idea de que podía experimentar
algo más que la angustia profunda.
OPINIONES Y COMENTARIOS