Paso el tiempo pensando, soñando,
imaginando cómo será
el momento en que todo sea ideal.
Como el tiempo pasando sin reloj,
como soñar sin dormir,
alucinar sin estar loco,
o estar loco sin saberlo.
Porque quizá todos lo están,
y si eres diferente,
entonces está mal.
Paso el tiempo pensando, soñando,
imaginando cómo será
estar bien entre tanto mal,
mirar a la nada
y encontrarlo todo.
Porque no todo es todo,
y toda la nada no es nada.
¿Pero cómo saberlo?
¿Y cómo comprobarlo?
Si todo es como lo conocemos,
si todo es como lo vemos,
¿qué queda detrás de nuestros ojos?
¿Qué existe cuando dejamos de mirar?
Paso el tiempo pensando, soñando,
imaginando cómo será
vivir dentro de un recuerdo,
inventarme uno que deseo
y vestirlo con la forma de un sueño.
¿Quién podría saberlo?
Solo yo.
Pero si estoy loco,
¿quién podría negarme
que la realidad que percibo
no es la misma que la suya?
Quizá sin darme cuenta
la veo mejor.
Quizá estar equivocado
sea solo mirar desde otro lugar.
Una perspectiva diferente,
un mundo ligeramente torcido,
o tal vez
el mundo tal como es
cuando nadie me dice cómo verlo.
Paso el tiempo pensando, soñando,
y cada vez es igual.
Cada vez,
cada día,
cada mirada.
Todo vuelve al mismo sitio,
todo parece repetirse,
como si el tiempo caminara en círculos
y yo caminara con él.
Y al final,
si nada cambia,
si todo sigue igual…
¿qué importa
si estoy soñando
o si esta es la realidad?
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