España, 1960
A esta escritora……
La guerra civil es como una jaula para ratones, donde una opinión valía más que tú vida. Pero estos ratones sabían escribir, y sus novelas no iban a terminar. Yo, tal vez, eran el gato.
Para mí y mis personajes era algo sin importancia. El señor Sanders me decía que, si escapaba, me cubriría la espalda.
La dama de azul y yo disfrutábamos de ir a patinar sobre hielo. El señor Sanders nos acompañaba siempre, protegiéndome la espalda. Pero un día ella no volvió; por alguna razón se había disgustado. El señor Sanders siguió protegiéndome, aún cuando se ausencia se volvió costumbre.
A esta escritora, la guerra es solo un escrito más en sus páginas. Mientras los ratones seguían huyendo, El gato seguía cazandolos.
Sin sospechar que podría estar atrapada ahí también.
Un día, mientras patinaba, la dama de azul regreso, pero era tan distinta. Su rostro era tan distinto transmitía una serenidad. Me dijo que la tormenta había pasado, pero no era mi culpa. No comprendía nada. La guerra seguía.
Entonces entendí que la verdadera herida es la culpa del sobreviviente. Comprendí que la guerra no puede destruirme más y debajo de esta tinta solo quedan recuerdos de algo que viento se llevo…
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