Me llega la nostalgia por esa mujer que sollozaba en cada lugar al que iba, en silencio y limpiando sus lágrimas para que no vieran lo rota que estaba.

​Siento nostalgia por esas amistades que soportaron todo ese dolor que ella guardaba en su corazón.

​Por las noches que ella pensó que el daño era irreparable, que por mucho tiempo sería más insensible y fría por temor a que la volvieran a lastimar o a que realmente acabaran con su alma.

​Pero ahora está irreconocible: desborda amor en cada paso, ayuda a los demás a crecer y demuestra que la vida nos regala oportunidades a cada momento, y que aprovecharlas es lo principal de esta vida.

​Ahora ella entiende el porqué tuvo que pasar brechas, relaciones rotas y enfrentar que se marcharan personas que amaba.

​La vida nos quita lo que nos hace o nos hará daño, y cuando entiendes esto, tu existencia cambia.

​Esa chica está más que agradecida por el amor que recibió y que la ayudó a ser su mejor versión.

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