Solo los viejos tiempos.

El mar nunca mira hacia atrás, solo le habla al futuro.

El futuro está lleno de secretos predecibles, 

y  tal vez seamos  uno de ellos.

Relojes nocturnos parten el cielo en dos,

y me recuerdan que la vida no dura para siempre,

son dos mitades parecidas, pero no iguales.

Es una partida mal dividida.

Siluetas  de flores silvestres, guardan la belleza del pisotear.

Cúbreme con sus rojas leyendas y así no se me olvidan.
Soy como un sacerdote

sentado en una silla negra,

con el uniforme negro, impoluto.

Es más alto un árbol para escudriñar el cielo.

Las estrellas están repletas de miles de huellas dactilares:

«¡Mira aquella que es la que más brilla!»

Súbete más arriba y mira también lo que se avecina.

Solo los viejos tiempos nos traen la felicidad que aprendimos.

Solo los viejos tiempos.

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