20.000 días de viaje sumergido
Ida y vuelta, al centro de Uno mismo, para quien ha alcanzado 55 años. Sumergido, abstraído, ensimismado en ignorancia, ingenuo, irresoluto, hasta insensato diría. Abocado a rutilante rutina de hacer sin reflexionar. Dando trancos a tumbos dentro de turbulencia mental indómita, y menos aún, sospechada. Embrollado a intrépida infancia, adolescencia, juventud, apelmazado en adultez, o resignado a incipiente vejez. Lapso demorado por los lentos, hasta consolidar carácter suficiente para recapacitar propias historias, sin tapujos, banalidades ni justificativos, comprendiendo entonces nuestra abismal intrascendencia. Aunque guardemos un atisbo de dignidad para glorificar, o al menos honrar, lo trajinado. Si puede, tratando de hacer, o producir algo. Si quiere, transmitiendo posta a discípulos. Si basta, contando en literatura con respingos, como acá
Habiendo regado y nutrido tanto viaje, hasta brotar la mínima ilustración, los enigmas esenciales aparecen menos sofisticados, inescrutables y avanzados como pretenden las ecuaciones científicas y las posturas filosóficas ¿quiénes somos, por qué vivimos, cómo lo hacemos, para qué y hasta cuándo?
El Universo responde a un sentido algo extravagante, aunque inteligible. En big bang constante, vemos explosiones de supernovas dando puerta de entrada para escoria reciclada por agujeros negros siderales. Rejuntado el material inerte por estos filtros, y reiniciado el proceso ígneo por fusión, vuelve al giro en forma de estrellas, recomenzando paulatina fragmentación, y enfriamiento consecuente. Fundando cortezas, se hacen planetas, dejan de alumbrar, y colapsan en propio seno hasta agotar radiaciones magnéticas del giróscopo nuclear. Cuando nada de momento angular queda, desfasadas respecto a estrellas próximas masivas, convierten en meteoros, asteroides, cometas, en fin, basura cósmica divagando hasta ser recolectadas por los agujeros, quienes succionan, comprimen, aceleran y relanzan desde su otra tobera, devolviendo masa recalentada, al ruedo circunvalatorio estelar. Ciclo histórico, pretérito, actual y futuro de la morfología universal. Punto y aparte con eso. Suficiente para este planeta desfragmentado del Sol, el cual seguirá enfriando, apagando y deambulando por un derrotero sin dirección, hasta traspasar el horizonte de eventos físicos y ser tragado por la singularidad repostadora de un agujero o matriz de reciclado interestelar
La otra cuestión a escarbar, trata la vida biológica en tanto, durante el curso de enfriamiento, en lapso de millones de milenios acá, permitiendo propagación celular en atmósfera, en superficie, o bajo agua de mares y ríos. Entre la cual, conviene destacar al protagonista central, vale decir, Nosotros, los humanos. Separados por escasos rasgos de otros homínidos, debido a mutación heredada de inflamación cerebral sufrida por antepasados, acarreando el crecimiento del órgano y consecuente incremento de sinapsis neuronales en el centro de procesamiento lógico conectivo. Devenidos por desconcertado enlace de coincidencias en serie, dando cabida al juicio crítico, comunicación lingüística refinada, curiosidad, ambición de control, e incluso proyección de la propia decadencia. Así fuimos desde el hueso usado como herramienta para romper otros huesos y extraer tuétano de cadáveres ya raleados por carnívoros superiores, hasta el canto afilado de silex para clavar y trozar animales sometidos. Cambio paulatino de selvas por estepas, implementando bipedestación para mejor trasladarse en praderas africanas. los obligaron a consumir carroña primero y grasas después. Descomposición cárnica alojada en molares adiestrados para vegetales, perforó los esmaltes dentarios, hospedando bacterias de caries, por cuyos conductos ahuecados llegaron las primeras pulsiones eléctricas directas al cerebelo, facilitadas por lubricación del tuétano animal. Inflamación del nervio trigémino, en constante jaqueca, expandiendo el órgano, obligando retraer maxilares mandibulares y promontorio supraorbital, promoviendo así más pulsión eléctrica desde la ramificación saturada por insolación ocular. Acumulativa en poblaciones septentrionales, al compás de reflexión polar; moderada en tribus africanas, adecuadas a resistencia solar. Secuela proseguida sólo en quienes siguen sufriendo insolación vía ocular, o inflamación del trigémino vía maxilar
La buena combustión exige aire comprimido, carburante apto, lubricación, y chispa detonante. A paso lento, la electrificación cerebral llegaba y se transmitía en cuotas de mutación, desde caries vía canal aceitado por tuétano, sumado a superior aspiración del conducto nasal en posición bípeda, y nuevo compuesto proteico cárnico de otros animales, incluyendo peces de las cuencas del Nilo, impulsando a carburar mejor. Inflamación cerebral por factor externo, al consumir algún oxirrinco vibrante y transmitir vía caries al nervio cerebral, o vía interna por pulsos eléctricos tras insolación ocular, o masticación maxilar. Punto final para aniquilar creencias en seres superiores guiando destinos de esta raza
Respuesta final: es el Universo aspiradora de termofusión, a doble tronera. Recogiendo basura estelar inerte mediante cónicos agujeros negros, para reciclar comprimiendo y acelerando en el tubo del aerosol de propagación del material ígneo expandido, desde su anverso. Constante, cíclico, perpetuo… Es la raza humana una variable accidental de un proceso celular, hasta donde quepa al cerebro expandir y acelerar, moviendo y vibrando sus electrones por temperatura interna para crear sinapsis aún latentes de avizorar
Cuando al fin Uno comprende cómo, cuándo, por qué y hasta cuánto somos Humanos, luego se hace… nada ¿Acaso es dable cambiar fichas o reglas del juego? ¿Cómo? ¿Conviene guardar las manos y mirar en silencio cómo se desarrolla el sistema, aplicando inmovilidad tónica oriental; o embarrarse urdiendo brusca voluntad de poder occidental? Mirar o actuar. Meditar o decidir. Compartir o dudar. A primer gesto levantará usted sospecha del entramado conspirativo universal por invasión celular de nuestra existencia. Luego será, para algunos revulsivos, impulso para imperar convirtiendo un nombre en fama, y un porvenir en dicha. Para otros, un simple dato nomás…
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