para un odiador con minúscula

para un odiador con minúscula

Me dan deseos de extinguirme,

así sin  más. 

Me agota la maldad, lo he descubierto.

Señoría: 

Algunos pedazos de sus odios llegan, día a día a mis oídos,

e impactan en mis retinas,

mientras, mis cabellos se vuelven blancos e inconscientes.

Todos sus odios huelen a grasa parda, a maldad, 

a cal negra que pinta celdas.

No insistiré más con palabras delgadas, imprecisas y temerosas,

parapetadas detrás de lo que quiero decir.

Sus odios perecerán con el tiempo, chocarán unos contra otros,

porque el futuro estará con nosotros,

y el  presente para usted, siempre, siempre, será viejo.

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