Una mañana primaveral de 2026, decidí asistir a una exposición de literatura, invitada por mi querida amiga Cecile y compartir un agradable momento de amistad con mis antiguas compañeras de colegio. ¿(Cuánto tiempo hacía que no departiamos ? El tiempo es tan inexorable que vierte su huella en una línea de la madurez y nostalgia, pero el hecho de tener un reencuentro con ellas , tras 26 años sin vernos, fue muy emotivo y esencial para mí.
Finalizada la actividad, nos dirigimos a un poético café en Francia y conversamos durante varias horas .
En ese instante, emanó un vínculo potente, especial y que jamás sería fracturado.
No estábamos unidas por la banalidad , sino por un lazo tan intrínseco y real . Todas teníamos edificado un nido individual y con diferentes realidades, pero el nexo de nuestra amistad, superaba los conflictos y diferencias.
No nos agradaba la típica y fría interaccion formal.
Nosotras nos enfocamos en cultivar los distintos temas conversados y trasladarlos a un real aporte social. No creíamos que con un mero discurso, podíamos crear la realidad social ,sino que un accionar real y ejemplo.
Asimismo, viajamos a otros países y nos relacionamos con distinta clase de gente .
Ampliamos nuestra mente y cultura . Nos enfocamos a desplegar obras benéficas y con espíritu social. Fuimos fundadoras literarias de los distintos espacios literarios y abiertos a la comunidad .
Nuncs vendimos valores y tampoco renunciamos a las convicciones profundas.
Forjamos un destino noble y sin atisbos de injusticia.
Pese a la adversidad vivida en el pasado, no nos venció el ánimo derrotista y ruin.
Con resiliencia, recorrimos un sendero íntegro y con el amor de los seres amados .
No teníamos ambiciones y solamente bastaba con un aliento humano para logro de la autenticidad y paz.
Nota:
Esta es la historia de Anne Sophie, una mujer integra, que siempre ejerció el bien y valoro la amistad.
El relato está narrado en la voz de primera persona.

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