El curador herido

Elegir mi paz y parecer egoísta es mi condena.

No puede ser que me toque ser siempre el parche de los demás,

la mano que los rescata del pozo

solo para que, al sanar su dolor, se alejen enteros y reparados.

​Me he entregado tanto a curar a otros que olvidé mi propia vida.

No busco ser egoísta, pero a veces brota ese lado mezquino que llevo dentro.

​Digan que es autocuidado o egocentrismo, pero no volveré a entregar el alma

por alguien que no sea capaz de compadecerse un poco de mí.

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