La atrocidad de encarnar los más bajos instintos.
La divinidad absoluta de representar el empíreo.
El ardid corporal obsceno.
La fuente apagased, irrenovable recurso,
inacabable ante tu (lengua)je.
Compartimos el escaparate.
Nos ocultamos en el ático a la par del desprecio.
Fuimos buenos
fuimos nobles
fuimos crueles 
fuimos parcos.

Nos elevábamos a lo más alto, y en la caída, el impacto fue frontera.
 

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