La Versión de la Oveja Negra

La Versión de la Oveja Negra

En un frondoso bosque, una Oveja negra, ansiosa por alcanzar la inmortalidad que otorgan el martirio y las futuras estatuas ecuestres, buscó deliberadamente al Lobo para que la devorara. 

El Lobo, que por aquellos días se había vuelto vegetariano tras una profunda crisis existencial y dedicaba sus tardes a la lectura de los filósofos estoicos, la miró con infinita piedad y declinó amablemente la oferta. 

Indignada por la falta de cooperación de su verdugo natural, la Oveja comenzó a correr el rumor de que el Lobo era un cobarde insensible que atentaba contra las tradiciones literarias. 

Poco después, el Lobo sufrió el desprecio y el ostracismo más absoluto  en aras de sus principios, mientras la Oveja negra regresó triunfante al rebaño, donde fue nombrada Presidenta Vitalicia del Comité de Monumentos Públicos.

*Versión contraria a la del cuento La oveja negra de Augusto Monterroso:» En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

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