Y al final,
fue un presagio del Romanticismo,
ver como el sol hacía lagrimear
a las lavandas que alguna vez soñé hacerte apreciar.
~
Caminar
se volvió mi refugio en un mundo extrañísimo.
Un mundo ruidoso, oscuro, pero lleno de luces
donde al perderme me guiaba el recuerdo de tus ojos verdes.
~
Veloces
desaparecían los amores antes los ojos de quien sufre de escepticismo.
Como fantasmas ocultándose tímidamente tras sus lapidas,
para llorar sobre los amores que perdieron en sus vidas.
~
Alejadas
se quedaron las historias de amor y justo ante ellas, un abismo.
Uno donde suelen ir a pasar el tiempo los recuerdos soñados,
esos que el corazón suspira al revivirlos y los siente dañados.
~
Desbordados
alguna vez nuestros corazones latieron como uno mismo.
Y ver que ya no era así hizo que la luna se detuviera a pensar
y aquella idea de un eclipse perfecto se pierda bajo la sombra del mar.
~
Y al final.
Sabio fue el Romanticismo.
Que vio romperse las últimas páginas de un libro de amor,
y aun así, no lo extinguió, a pesar del dolor.
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