Envejecer se va siendo insoportable,
dicen que es porque venimos con las instrucciones prescritas:
odiar lo viejo, honrar lo nuevo.
Lo feo y lo bello, son alquimias difíciles de complementar.
Hay que descubrir con el suave flujo de los dedos,
cómo las arrugas y mechones blanquecinos,
van ganando terreno.
Bajo la sombras rizadas que da un álamo de madera,
refresco mis recuerdos amortizados.
¿Quién soy?
¿De dónde vengo?
¿A dónde más hay que ir?
Los años te hacen plantear preguntas ¿a b s u r d a s?
Voy a pensar en esto cuidadosamente, letra a letra.
No siempre llevo la razón a cuestas.
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