Jamás escribí
una palabra dulce sobre ti
como esos dátiles maduros
que se deshacen en los labios
¿Acaso te preguntas
qué tan mal lo hiciste
para que mi corazón
sea una piedra de basalto
sin una sola grieta
a la que puedas asomarte?
No hay sangre
No hay hermandad
para la incompresión
a la que tantas veces
me condenaste
No es rencor
No es venganza
Es solo un lugar
como cualquier otro
en el que parapetarme
ante tu
irremediable
irreversible
fértil
locura
Mi compasión
tantas veces manoseada
levó anclas
dejándote lejos
a la deriva
en tu océano profundo
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