Un día a la vez

A veces me desconecto tanto de mí que me siento un espectador de mi propia existencia.

Cumplo con la rutina, respondo mensajes y sostengo la apariencia de una vida ordinaria, pero en realidad camino con el piloto automático encendido. 

Mi cuerpo se mueve y cumple, pero mi esencia se quedó detenida en algún punto del camino.

Sigo en marcha por miedo a frenar; detenerse implica mirar el vacío de frente y aceptar que hoy no sé quién soy ni hacia dónde voy. 

En el silencio de la noche, mirando la nada, me pregunto en qué momento exacto me desdibujé tanto.

Hay días en que levantarme se siente como mover toneladas. Hablar cuesta, sonreír es una actuación y decir «estoy bien» es un guion que me aprendí de memoria. Por fuera sigo siendo el mismo: hago chistes y me río en el momento correcto. Nadie ve que, detrás de esa fachada, hay una habitación a oscuras. 

Lo agotador no es solo la tristeza, sino el esfuerzo constante de ocultar el cansancio; llevar el alma herida debajo de la ropa procurando que nadie note que cada paso duele.

A veces siento que no sigo por mí, sino por las personas que me atan a esta tierra. Sigo porque imagino una voz quebrándose al decir mi nombre o el peso de las fotografías que dejaría atrás.

Sé que existir solo para no romperle el corazón a los demás es una forma muy triste de vivir.

Me quedo una noche más, y otra, mirando el techo y esperando que algo adentro vuelva a encenderse. 

Extraño a mi versión previa: esa que vibraba, tenía energía y se ilusionaba con facilidad. No busco escapar hacia otra realidad, solo anhelo habitar de verdad mis días y dejar de ser un extraño para mí mismo. 

Quizá no estoy roto; tal vez solo llevo demasiado tiempo cargando en soledad con cosas que superan mis fuerzas. 

Sé que no está bien desear no despertar pero últimamente es una de las pocas opciones que me quedan para no tener que volver a actuar una felicidad que me resulta agotadora…. Dios! Juro que el cansancio me supera.

No necesito que me digan que sea fuerte. Estoy cansado de serlo. Hoy únicamente necesito un respiro.

No se bien cómo seguir mañana, igual por ahora seguiré sosteniendome de esa pequeña intención de volver a encontrarme, y con eso me basta para cerrar los ojos por hoy.

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