Algunas veces intento
hablar y preguntarle a la vida
porque ella siempre me responde,
lo hace con silencios,
silencios que yo interpreto.
Me levanto y maquillo mi cara
con la mejor de mis sonrisas,
aunque mi mundo
esté roto en mil pedazos
y vea el horizonte bien oscuro.
Miro en mi interior,
busco y busco mis versiones,
necesito encontrar la mejor,
esa que siempre me ayuda,
la que me dice ¡no te rindas!
Me pone un vestido de colores,
me calza zapatos de baile,
me trae perfumes de ilusión,
y aunque no suene la música
yo escucho una canción.
Escribo, las palabras me ayudan,
las encuentro en el silencio,
en mis sonrisas fingidas,
dejo que me abracen,
que sean ellas las que lloren.
Hay emociones que ahogan,
recuerdos que duelen,
personas que nos faltan,
cosas que no se entienden;
el presente es la vida.
Cuando la tristeza llama a mi puerta
busco luz en las palabras
y dejo que sea
la caricia de mi pluma
la que me despeine el alma.
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