
En el centro de la Plaza de Armas de Piura se levanta uno de los monumentos más antiguos y emblemáticos de la ciudad. Popularmente conocido como “La Pola”, el monumento ha sido durante generaciones parte del paisaje urbano y de la memoria colectiva de los piuranos. Sin embargo, detrás de este nombre existe una historia singular que vincula a Policarpa Salavarrieta, heroína de la independencia de Colombia, con una antigua estatua de madera que existió en Piura y con la posterior instalación de una escultura de mármol que, en realidad, representa a la Alegoría de la Libertad.
1.El origen del nombre: la antigua estatua de madera
Antes de 1870, en la antigua Plaza Mayor de Piura existía una estatua tallada en madera. Según registros y testimonios de la historia local, la imagen habría sido mandada a erigir por residentes colombianos establecidos en Piura, en homenaje a la valentía y al sacrificio de Policarpa Salavarrieta, “La Pola”, heroína de la independencia colombiana.
Con el paso del tiempo, el nombre de la heroína quedó asociado al lugar donde se encontraba la imagen. Así, una parte de la Plaza Mayor comenzó a ser conocida popularmente como “La Pola”, denominación que terminaría sobreviviendo incluso después de que aquella primera escultura desapareciera.
2.¿Quién fue Policarpa Salavarrieta?
Policarpa Salavarrieta Ríos, conocida como “La Pola”, fue una de las figuras femeninas más destacadas de la independencia de Colombia. Su participación en las redes de espionaje patriota, su valentía frente a las autoridades españolas y su muerte en 1817 la convirtieron en uno de los grandes símbolos femeninos de la lucha por la libertad.
Nació alrededor de 1795, en la villa de Guaduas, Cundinamarca, en el actual territorio colombiano. Quedó huérfana a temprana edad y, a lo largo de su juventud, adquirió conocimientos de lectura y escritura y desarrolló especialmente el oficio de costurera y modista, una habilidad que posteriormente le permitiría desenvolverse con discreción dentro de los círculos sociales vinculados al poder colonial.
conocida como el Régimen del Terror, La Pola se trasladó a Santafé de Bogotá y se incorporó a las redes de resistencia patriota.
Su oficio de costurera le permitió ingresar a las casas de familias realistas y desenvolverse sin despertar sospechas. Mientras realizaba labores de costura, podía escuchar conversaciones relacionadas con movimientos de tropas, planes militares, recursos y actividades de las autoridades españolas.
Su participación no se limitó a la obtención de información. También colaboró en tareas de apoyo logístico, entre ellas la compra de armamento y el contacto con jóvenes soldados que eran persuadidos para abandonar las filas realistas y unirse a las fuerzas independentistas que operaban en los Llanos de Casanare.
De esta manera, la costura, una actividad aparentemente cotidiana, se convirtió en una herramienta de inteligencia al servicio de la causa independentista.
La red en la que participaba terminó siendo descubierta cuando las autoridades españolas interceptaron a un mensajero patriota que llevaba documentos relacionados con la insurgencia. La información obtenida permitió identificar a varios integrantes de la red, entre ellos a La Pola.
Fue detenida y sometida a interrogatorios. Sin embargo, se negó a proporcionar los nombres de sus compañeros ni a revelar información sobre la organización patriota. Finalmente, un consejo de guerra la condenó a muerte por su participación en la rebelión contra la Corona española.
El 14 de noviembre de 1817, cuando tenía aproximadamente 22 años, Policarpa Salavarrieta fue conducida al lugar de su ejecución en la Plaza Mayor de Bogotá.
Antes de morir, pronunció un enérgico discurso en defensa de la libertad y en contra del dominio español. Sus palabras, dirigidas al pueblo y a sus verdugos, contribuyeron a consolidar la imagen de La Pola como símbolo de coraje y resistencia.
Fue fusilada junto con otros patriotas, entre ellos Alejo Sabaraín, con quien estaba vinculada sentimentalmente.
Su muerte convirtió a La Pola en una figura emblemática de la independencia colombiana y, con el paso del tiempo, en uno de los símbolos femeninos más reconocibles de la libertad en América.
3.De la estatua de madera al monumento de mármol
La historia piurana de “La Pola”
experimentó un cambio importante hacia 1870, durante el gobierno del presidente José Balta. En ese año llegó a Piura una nueva escultura de mármol, entregada como obsequio a la ciudad. La antigua imagen de madera dejó entonces de ocupar el lugar principal y fue reemplazada por la nueva pieza.
Sin embargo, surgió una curiosa confusión que permanecería durante generaciones: el nuevo monumento no representaba a Policarpa
Salavarrieta. La escultura instalada en la Plaza de Armas era, en realidad, una representación alegórica de la Libertad.
A pesar de ello, el nombre popular de “La Pola”
ya estaba profundamente arraigado entre los piuranos y continuó utilizándose para identificar al nuevo monumento.
4.La verdadera identidad del monumento actual
La escultura que hoy se encuentra en el centro de la Plaza de Armas de Piura es conocida oficialmente como una Alegoría de la Libertad. Se trata de una obra de carácter neoclásico, realizada en mármol blanco, cuya composición responde a la tradición artística del siglo XIX. Su presencia en la plaza convirtió a la escultura en uno de los principales símbolos monumentales de la ciudad y, con el tiempo, quedó incorporada a la identidad urbana de Piura.
La estatua está elaborada en mármol blanco, material que destaca bajo la intensa luminosidad del paisaje piurano.Su concepción responde a los principios del neoclasicismo, corriente artística que recuperó formas, proporciones y elementos inspirados en las antiguas tradiciones grecorromanas.La figura presenta una composición solemne, con una anatomía estilizada y vestiduras de inspiración clásica.
La figura femenina se encuentra elevada sobre un pedestal de base cuadrada, situado en el espacio central de la Plaza de Armas. Desde esta posición domina visualmente el entorno de la plaza y forma parte inseparable del paisaje histórico de la ciudad.
5.El simbolismo de la Alegoría de la Libertad
La escultura posee un fuerte contenido político y simbólico.
La figura femenina
La mujer representa alegóricamente la libertad y la emancipación del continente americano. Su postura transmite juventud, dignidad y triunfo, personificando el ideal de una América que alcanza su soberanía.
El león
A los pies de la figura femenina aparece un león, identificado simbólicamente con el poder español o con el denominado León Ibérico.
La victoria sobre el león
Uno de los elementos más significativos de la composición es la postura de triunfo de la figura femenina, que coloca firmemente uno de sus pies sobre la cabeza del león.
La escena representa simbólicamente la derrota del poder colonial y el triunfo de la libertad sobre el dominio español.
6. La gran confusión: ¿por qué seguimos llamándola “La Pola”?
Aquí se encuentra uno de los aspectos más curiosos de la historia del monumento piurano.
La estatua actual no representa a Policarpa Salavarrieta. Es una alegoría de la Libertad. Sin embargo, el nombre de “La Pola” sobrevivió al cambio de escultura.
La explicación se encuentra en la memoria popular: los piuranos ya habían asociado el espacio de la plaza con la antigua imagen de madera dedicada a la heroína colombiana. Cuando aquella escultura desapareció y fue reemplazada por el monumento de mármol, el nombre permaneció. Así, una denominación nacida de una estatua de madera terminó identificando a una escultura completamente diferente.
La historia produjo de esta manera una curiosa superposición entre una heroína real y una representación simbólica de la libertad.
7.¿Qué ocurrió con la antigua “Pola” de madera?
La historia de la primera estatua tampoco terminó con su retiro de la Plaza Mayor. Según la tradición histórica local, la antigua escultura de madera fue trasladada inicialmente a una plazuela secundaria de la ciudad. Posteriormente, su destino tomó un rumbo inesperado. Se señala que el capitán de un buque mercante de origen colombiano, llamado Medellín, adquirió la antigua imagen para colocarla como mascarón de proa de su embarcación. Después de ese episodio, se perdió definitivamente el rastro de aquella escultura.
8.Una memoria que permanece
La historia de “La Pola” en Piura constituye un ejemplo singular de cómo la memoria colectiva puede transformar el significado de un monumento.
La primera estatua, vinculada a la heroína colombiana Policarpa Salavarrieta, desapareció. En su lugar quedó una escultura de mármol que representa la Libertad. Sin embargo, los ciudadanos conservaron el antiguo nombre. De esta manera, La Pola dejó de ser solamente una persona o una estatua y se convirtió en un nombre arraigado en la memoria urbana de Piura.
Hoy, cuando un piurano dice “La Pola”, puede estar hablando de la plaza, del monumento o de una historia que une la memoria local con la lucha continental por la independencia. Más allá de la confusión entre la heroína y la alegoría, el nombre ha sobrevivido como parte de la identidad histórica de la ciudad.
La Pola no es solamente una estatua: es también memoria, tradición y una de esas historias singulares que ayudan a comprender cómo los piuranos han construido su propia relación con el pasado.
Rudy Mendoza Palacios © 2026
En San Miguel del Villar a días de agosto de 2026
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