2 años, 5 meses y una semana.
Estoy en casa, intentando entender cómo es esto de la vida: qué propósito tenemos, por qué estamos acá, qué nos depara la vida. Siento que debe haber algo más grande que solamente comer, trabajar y dormir, y seguir repitiendo ese patrón día tras día, año tras año.
Empiezo a sentir la vida gris. Los colores cálidos cada vez se van apagando; el brillo del sol entrando por mi ventana cada vez le cuesta más aparecer. El único lugar donde siento que estoy en casa es en mi cama, y depende del día.
Quiero volver a sentirme vivo. Sentir el calor del sol pegándome en la cara, respirar aire puro y que algo dentro mío vaya cambiando.
2 años, 5 meses y una semana es el tiempo que no escribía. Y este alivio tan grande puede hacer que me conecte o me desconecte de todo lo que siento.
Espero que puedas leer esto con el mayor de los amores posibles y que sepas que todo pasa.
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