Hubo un tiempo en el que hacía todo por los demás.
Explicaba, comprendía,perdonaba y daba más de lo que tenía.
Pero el tiempo también enseña. Y comprendí que no todo merece mi energía y mi paz.
Hoy ya no insisto donde no me valoran, no por orgullo, sino porque aprendí que el amor propio también sabe decir hasta aquí.
Porque cuando das demasiado y recibes tampoco, el corazon deja de perseguir…. y empieza a protegerse.
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