El hombre apareció muerto.

Escape de gas.

Un accidente común.

Mis compañeros estaban listos para cerrar el caso, pero algo no me cerraba. Una frase del hijo:

—Era la única familia que me quedaba.

Revisamos la estufa.

El piloto y la válvula no correspondían al modelo.

Lo citamos.

Dijo que era gasista. Que unos días antes había retirado las piezas originales para revisarlas y había colocado otras provisoriamente.

Allanamos su taller.

Las piezas originales funcionaban perfectamente.

Las que había instalado, no.

No fue difícil probar que sabía lo que hacía.

El abogado habló de negligencia.

No funcionó.

Quiso quedarse con el departamento.

Ahora tiene tiempo para pensarlo.

En la cárcel.

Y sin gas.

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