Se acerca la emoción, me atrapa, me derriba contra el suelo y me lleno de tierra.

Jamás imaginé que podría terminar convertido en una mezcla de canción, junto a tu pintura de dolor.

Así que me quedé guardado en tu recuerdo, por si alguna vez me pierdo y necesitas encontrarme.

Porque no existe nada más allá del tiempo, solo ese “te quiero” que se humedece con tu latido, cuando me entregas la magia que habita en lo profundo de tu sentir.

Intento moldear la forma de tus besos en un lugar preciso y perfecto, un espacio donde cada día y cada noche nacen tus auras celestiales.

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