Dicen que ciertos recuerdos
se quedan por educación,
pero hay alguien en mi mente
que perdio toda nación.
Aparece por las tardes,
se esconde por las mañanas,
como el sol cuando juega
a cerrar las persianas.
Yo le llamaría costumbre
si no fuera tan insistente;
las costumbres no regresan
cada cinco minutos exactamente.
Ayer fue en una cafetería,
entre azúcar y servilletas;
el cafe se puso frio
y mis ideas, inquietas.
No vi un rostro ni una sombra,
ni una señal del destino;
solo una ausencia sentada
ocupando mi camino.
Tiene una forma curiosa
de quedarse sin quedarse;
como perfume en la ropa
después de marcharse.
Prefiere el azul al negro,
o eso creo recordar;
aunque la memoria miente
cuando quiere exagerar.
Describe mas de lo que lee,
o ese sospecho también;
convierte una piedra en historia
y una esquina en un edén.
Hay personas que hablan mucho
para parecer profundas;
esta presencia consigue
que las palabras se hundan.
Algunas noches me convenzo
de que todo es fantasia;
pere vuelve entre mis pensamientos
antes de acabar el dia.
Entonces reviso teorías,
busco pruebas y razones;
como un cientifico perdido
estudiando contradicciones.
Quizá sea un accidente,
un error de percepcion;
una falta diminuta
en alguna conexión.
Porque si fuera otra cosa,
algo mas dificil de nombrar,
tendría que admitir verdades
que prefiero ignorar.
Así que seguiré diciendo
que no ocurre nada extraño
que esto es una idea vaga,
remitiéndose otro año.
Y si alguien me pregunta
por que aparece tanto aquí,
dire que es culpa del tiempo
Aunque ambos sabemos que mentí.
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