Qué bonito es lo cotidiano,
No nos damos cuenta hasta que lo cotidiano pasa a ser un lujo.
Personas que no vivirán un siguiente mundial, familiares que por su enfermedad, no recordarán quién eres diez minutos después.
Un café.
Una cerveza.
Un cigarro.
Una risa.
Una lágrima.
Un desamor.
Una experiencia más.
Cada minuto que pasa ya no es presente, es pasado.
Creo que valoramos poco o nada lo cotidiano.
No valoramos las emociones o los sentimientos,
No valoramos a un amigo o a un compañero de piso que te acompaña en cada vivencia de una vida que es nueva.
No valoramos una familia, habrá de todo, pero entre traumas y traumas y generaciones de cristal (en la que supuestamente me incluyen por ser generación tardía Z) hay quien tenemos la fortuna de presumir de una familia de leones y leonas que muerden y desgarran por las crías que están lejos y cerca.
¿Qué hacemos?
Cotidiano es llorar y reír.
Cotidiano es pasar penurias, no dormir por las noches porque te preocupa el dinero.
Cotidiano es ver a la gente pasar por la calle y escuchar sin querer sus conversaciones, que te causan risa o ganas de intervenir.
Cotidiano son peleas con la familia y que después de gritos y cizañas haya reencuentros y abrazos.
Cotidiano es comprar el pan y esperar en la cola de un supermercado esperando tu turno en la caja que creías que era la más rápida.
Cotidiano es el trabajo.
Cotidiano es la vida.
Cotidiano es algo que no va a vivir alguien más, alguien que ahora mismo está pensando en lo que quisiera hacer y no puede, algo que debió hacer y no hizo, alguien que quizá despertará mañana de “milagro”.
Cotidiano es la muerte y el nacimiento.
Cotidiano es un tiempo y un cuerpo que ocupamos.
Qué pesimista Alejandra…
Al revés, soy muy optimista.
Veo la belleza en lo cotidiano.
Veo la belleza que plasmó Cervantes, Isabel Allende o García Márquez, y no, no me comparo con ellos, ni mucho menos.
Pero entre conversaciones y entornos nos entendemos, lo cotidiano es terrible, doloroso y bonito al mismo tiempo.
Qué bonito es despertar.
Qué bonito es ver el cielo un día más.
Qué bonito es soñar.
Qué bonito es extrañar.
Y qué bonito es pensar, bueno a veces demasiado (gran virtud y gran castigo porque no podemos dormir en paz sin tener un sonido de fondo que nos calle lo que pensamos).
Pero pensamos y respiramos.
Vemos un día más.
Cotidiano, eso infravalorado.
Cotidiano y bonito.
Belleza en algo que no vemos.
Belleza en el día a día.
Belleza que solo vemos cuando pasa el tiempo, cuando salen canas y el cuerpo te dice que no puede hacer eso que hacía “ayer”.
Cotidiano debería ser valorar.
Cotidiano debe ser disfrutar de una sonrisa y una lágrima.
Cotidiano es esto.
Cotidiano es que has leído y has invertido un tiempo de tu vida que no volverá.
Cotidiano es el presente y el pasado al mismo tiempo.
Cotidiano es esto, la copa que te estás bebiendo, el calor que sientes del verano y el cigarro, que posiblemente te estás fumando,
Cotidianos eres y somos.
Cotidiano es todo y eso es maravilloso.
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