Un de las definiciones del amor dice así:

 El amor es un sentimiento intenso de afecto, conexión y entrega hacia una persona, animal o cosa. Lejos de ser solo un impulso inicial, implica respeto, compromiso y apoyo mutuo. Es una de las emociones humanas más profundas y universales.

Cuánto se ha manoseado el amor y se ha convertido en otra cosa, más inmediata, menos duradera, menos valorada, hasta convertirlo en algo puramente físico o puramente material, «tanto me das, tanto me quieres», a veces se ha reducido solo a recibir y no a dar, de ahí provienen la mayoría de los problemas en las relaciones humanas.

Lo que se descuida, se pierde

Valorar lo que tenemos, lo que nos dan, el amor con que nos tratan, el amor hay que demostrarlo con obras y es recíproco.

Se dice que el amor dura tanto como lo cuidemos y lo cuidamos tanto como lo queremos

Somos humanos y a veces cometemos errores que pueden llevar a equívocos  a malos entendidos pero si hay amor del verdadero, en nuestras relaciones con los demás, haremos todo lo posible por no dejar escapar a las personas valiosas que hay en nuestra vida.

Decía antes que tiene que haber correspondencia, es de ida y vuelta, podemos querer mucho a una persona y pelear hasta el infinito y más allá para sacarla adelante, pero la otra parte también tiene que esforzarse, de lo contrario terminaremos cansados.

Tristemente es común que ignoremos a personas importantes por pura desidia, por falta de tiempo o por cierto desinterés teñido de egoísmo. Solemos cometer el error de no dedicar el tiempo necesario a “demostrar” a esas personas lo importantes que son.

Esto nos puede pasar porque en algún momento hayamos sentido que alguien nos deja de lado y nos hayamos vuelto locos intentando comprender qué ocurría. Este sufrimiento es innecesario y podemos evitarlo de muchas formas. Veamos algunas:

-Generalmente basta con unas palabras que hagan comprender que la ausencia o la distancia no significan jamás el olvido y que a pesar del “abandono temporal”, la presencia permanece. 

Puedes estar con una persona metido en un círculo vicioso, el que sea, ves que no hay salida y quizás sea el momento de tomarse un tiempo, hablarlo y retomar la relación después de que cada uno haya dedicado un tiempo a pensar en ella.

– Aun así, demostrar a alguien que nos importa es algo que lleva tiempo y que hay que construir poniendo especial cuidado en que la relación sea saludable y que esté alejada de dependencias y excesos emocionales.

Cada uno debe llegar a la relación con los deberes hechos, con las ideas claras: tu felicidad es tuya independientemente de que estés con otra persona, tu tiempo de trabajo, de ocio, también, tus amistades, tus estudios, tu trabajo, tu vida es tuya y libremente la compartes aportando todo lo bueno que hay en ti. Pero la otra persona que llega a tu vida, que está contigo no viene solo a recibir, debe tener una actitud activa, sumar, aportar de lo bueno que tenga.

–Cada ladrillo debe estar elaborado con la más absoluta sinceridad; esto es, sin egoísmos ni segundas intenciones. Así, hay que tener en cuenta que no debemos crear necesidades, ni siquiera la de la compañía.

Para lograrlo es necesario que la comunicación y la expresión sincera tanto de nuestros pensamientos como de nuestros sentimientos fluyan dentro de la relación, no es bueno permanecer callados y almacenar una y otra cosa que nos molesta.

Corremos el peligro de echar la culpa a la otra parte y no es así, debemos hacerlo siempre planteando que somos nosotros quienes nos sentimos mal o bien y somos los culpables de ello, y no la persona que tenemos delante.

O sea, que si nos sentimos incómodos o incómodas debemos plantearlo sin culpabilizar y comprendiendo que los problemas siempre son de dos. Esto ayudará a que la relación no se enfríe de manera innecesaria y que se fundamente en la confianza y la sinceridad.

–Las relaciones necesitan del tiempo y de las experiencias para nutrirse, sustentarse y crecer. Si dejamos de dedicar tiempo, mostraremos falta de interés y, como consecuencia, alejaremos a aquellas personas imprescindibles.

Hay que tener paciencia, saber escuchar a la otra persona, con una escucha activa, intentar comprender qué es lo que le pasa y plantear nuestro punto de vista.

Es probable que en algún momento hayamos sentido que alguien nos deja de lado y nos hayamos vuelto locos intentando comprender qué ocurría. 

No tenemos que entenderlo todo o comprenderlo todo, cada persona es un mundo y la gestión emocional es de cada persona, podemos ayudar, apoyar, hablar, pero la decisión de cambiar o modificar algunas cosas es personal.

Es un  sufrimiento innecesario y podemos evitarlo de muchas formas. 

Generalmente basta con unas palabras que hagan comprender que la ausencia o la distancia no significan jamás el olvido y que a pesar del “abandono temporal”, la presencia permanece.»

Siempre hay que dejar abierta la posibilidad de volver, dejar una puerta abierta a la rectificación, a la reconciliación, por amor.

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