Séfora estuvo varios días en ayuno.
Inicio con 24 horas de solo agua.
Sintió como potestades le jalaban los pies hacia abajo. Y en eso, usó la espada del Arcángel Miguel y la Jaculatoria para cortar toda oscuridad y la oscuridad se fue de su hogar.
El segundo día, una fuerte pesadumbre vino hacia sus ojos. Y quiso cegarla. Pero lavó sus manos varias veces. Luego las secó con toallas desechables. Y las puso sobre sus ojos, diciendo: *Señor Jesús cúbreme con tu sangre, cúbreme con tu sangre, cúbreme con tu sangre* … y la pesadumbre huyó.
Ahora está más tranquila, sabiendo que por medio de Jesucristo y de su sangre preciosa Dios pelea sus batallas.
Aunque ve a Cecilia, su hermana muy apenada y seria por todo lo que han vivido, Séfora ha decidido no dejarla sola. Pues teme por su vida. Séfora sabe que el enemigo de Dios ataca las mentes en especial cuando las personas se aíslan. Es por eso, que ha decidido hacerle más compañía a Cecilia.
El Lunes 06 de Julio fue con su hermana Cecilia a la iglesia evangélica. Fue un bello momento. La palabra estuvo en San Marcos capitulo 2 versículos 1 al 12. Hoy en la tarde, fue a ver a su madre a la casa en que arrienda Sara Cancino y estuvo allí con sus Jabones Artesanales.
Así mismo, Séfora ha decidido que cada vez que asista a la iglesia lo hará acompañada de su madre y/o de su hermana Cecilia. Ya no saldrá más sola, pues se siente segura con su familia como testigos de su vida.
Esta noche, Cecilia no quiso cenar y se acostó a dormir antes de la once. Séfora se tomará un tecito para el frío y luego de orar a Dios y de tomar sus pastillas se acostará a dormir.
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