Niña de mirada café,
habitas en el aroma del brebaje,
en el calor de una bebida humeante
como tu cuerpo.
Café es ese instante,
ese cielo,
ese mundo que gira
atrapado en una taza.
Un halo marrón rodea mis pensamientos
tiñendo de café mis sueños
y circunda tus pupilas, niña de café mirada.
Café, la bata cobriza que resbala
sobre tu piel mojada
revelando areolas de ámbar
que humedecen mi boca.
Café, es el torrente que desdibuja mi rostro,
entre los remolinos de una cuchara,
y desciende en cascada por mi garganta.
Y los vapores que giran en su ascenso
creando cielos marrones.
No hay café más amargo
que el de mi vida
ni café mirada
más dulce que la tuya.
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