DESDE AMOR

Escribo desde una isla suspendida en el aire la cual le he dado el nombre de Amor, en este trozo de tierra a menudo invoco seres luminosos que aparecen danzando alrededor de una fogata de memorias y entre la ceniza ardiente y roja veo el dulzor de sus miradas, me hablan y cuando no lloran ríen, me abrazan mientras yo siento como mi piel se quema alegre con furor, cierro los ojos un instante y la tierra escucha las confesiones que hago en sueños, le digo que presiento el advenimiento de un tiempo diferente, me responde que la sustancia de la vida es el cambio y que no reniegue demasiado, que me sumerja en las aguas del Leteo o de Mnemósine que en realidad son uno solo con sus prismas y remolinos estelares.

Amor, el lugar que habito y la dirección que tiene mi vitalidad para no apagarse

El momento del día en el que el sol se confunde con la nostalgia y nos entrega la sensación de un abrazo en la tierna infancia

Los infinitos ecos de los labios al chocar y reconocerse

El torrente de ilusiones y el alimento de los amantes

El amor, la cumbre de la vida y la suma de las bondades en el universo, la fortuna, los sentimientos convertidos en verso

La emoción de reconciliarte, la curiosidad de descubrir en quién te conviertes cuando amas enteramente

La paz, el ruido de la mente, la sinceridad con uno mismo y el faro que alumbra de las casualidades su fuente, reencontrar a alguien que tu alma recuerda de otro lugar

La fortuna de atestiguar un eclipse que contrapone lo cotidiano con lo imposible

Desde Amor escribo para quien amo y amaré porque amar para mí es sinónimo de eternidad, y espero que quien me ame lo haga como todavía no descubre que sabe hacerlo. A ella, a ti: mi vida y mi razón, mi cordura, mi alma, mis manos, mis venas, mi piel, mi corazón, mis pensamientos más extensos y profundos, mis letras, mi tiempo, las ideas que surgen de las lágrimas y esta pequeña isla que levita por encima de nosotros que le he dado el nombre de Amor.

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