Me he preguntado varias veces
por qué no te he escrito una carta sincera.
Y debe ser porque siento
que tú no eres sincero conmigo.
Eres el maestro de la estafa,
el rey de la mentira.
Y lo que antes me parecían cualidades tan atractivas
terminó convirtiendo mi seguridad
en una vía sin salida.
Cuánto dolor me has traído,
que ya no podría saber
si esto que vivo es amor
o es tortura.
Porque me aferro a ti.
¿Así se supone que se siente el amor de tu vida?
¿O solo me rendí a la idea
de que ese amor existe solo en las películas?
Me has lastimado
más veces de las que me has hecho sentir amada.
Y, aun así, aquí sigo.
Sin saber si eso habla del tamaño de mi amor
o del poco amor que he tenido por mí misma.
Porque el amor debería sentirse como un hogar,
no como una batalla constante.
Y lo más triste
es que ya no sé si sigo luchando por nosotros
o por la persona que creí que eras.
OPINIONES Y COMENTARIOS