“Rescatar a un animal de las calles, es más que una sensación de felicidad, es MAGIA”

“Rescatar a un animal de las calles, es más que una sensación de felicidad, es MAGIA”

*Rocio del Pilar Nuñez Delgado

Docente nombrada de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de la Carrera de Medicina Humana

Es necesario ser una de las voces, que se levantan entre la multitud y comunicar acerca del rescate de animales domésticos de la calle, como bien menciona (Lurquin, 2023) a través de un microprograma documental poder no solo informar, ademas educar a las personas sobre el diagnostico situacional de los animales domésticos que están en la calles en el Peru, ademas de las contingencias diarias por la escasez de alimentos, lugares que puedan ser un refugio temporal y que estos animales tengan una atención profesional con un veterinario. Nos permite inmiscuirnos en el impacto de la tenencia responsable de un animal doméstico y promocionar la adopción responsable más que la compra de mascotas.

Lurquin (2023), llama al reconocimiento de las instituciones y al voluntariado que utilizan su tiempo para la protección animal en el Peru, es necesario promover, elogiar e imitar su labor para inspirar apoyo y se puedan transformas vidas de animales que están en las calles; ademas de hacer un llamado a todos los ciudadanos y sensibilizarlos con este tema, que a veces pasa inadvertido pero es muy prevalente, es en algunos casos lancinante y en otros casos una situación indiferente para algunos. A todos es el llamado, todos podemos colaborar de alguna manera a transformar la vida de un animal doméstico de la calle y participar activamente por los derechos de estas mascotas, en campañas de difusión, por sus redes sociales.

Quiero narrar mi testimonio, debido a que veo la necesidad de comunicar la sensación y la plenitud que genera el rescate de animales domésticos sin hogar, para poder colaborar de alguna manera con los movimientos acerca de la protección, rescate y voluntariado con el fin de mejorar la situación de estos peluditos, que a mi parecer son unos angelitos y no tienen la culpa de la situación en la que se encuentran y necesitan de nuestros corazones solidarios.

Desde muy niña siempre tuve un cariño especial por los animales, y pude ver animales en la calle, pero en la situación en la que me encontraba me era difícil poder colaborar, pero siempre estaban en mi mente, en nuestro hogar tuvimos varias mascotas pero nunca olvidare a una mascota en especial que le pusimos de nombre: “Pinina”, que animalito tan tierno, era hembrita, fue mi gran compañera, entendía todo a la perfección, era una perrita adoptada, era muy dulce y tierna. Pasó el tiempo, ella envejeció y nos dio lo mejor de ella hasta sus últimos días al igual que nosotros.

Bueno mis condiciones fueron mejores ya empecé a trabajar y tener un sueldo y tener una casa propia y con ello la idea que siempre rondaba en mi cabeza poder rescatar a un animal doméstico de las calles; un día del año 2012 sentí un ruido gutural cerca a la casa y no sabía de donde venia, al día siguiente mi madre vino de visita a la casa y me dijo tiene un gato, y le dije no tengo gatos y me enseño en una habitación de la casa había una gatita mestiza en un dormitorio, lo llame a mi esposo y me dijo dale de comer un “atún” y ponle un depósito grande con arena para que haga sus necesidades y así fue como llego: “La Reyna” así le pusimos; luego nos regalaron una perrita de raza Cocker Spaniel, su pelaje de color negro a la que le pusimos el nombre de: “Sofia” en el año 2012, que es una raza acostumbra a la compañía permanente por una persona y padecía mi Sofia cada vez que me iba a trabajar, en uno de eso días de trabajo, por las calles del centro, yo salía de trabajar era las 18:00 horas aproximadamente y fui a comprar pan y de pronto vi un perrito corriendo desesperado de un lado al otro yo lo mire y veía tanta angustia en su rostro y no sabía que ocurría, pero parecía que buscaba a alguien de un lado al otro, yo pensaba: “ pobre animalito, parece que lo han abandonado” se me rompió el corazón y me estaba yendo y de pronto me di la media vuelta y me dirigí al animalito, nos miramos y nos abrazamos y nos fuimos de ese lugar tan frio y desolado de “las calles” le puse el nombre de: “Pinina” en honor a una de mis mascotas que tuve en mi juventud y me la lleve a la casa y mi esposo la recibió con los brazos abiertos; por otro lado Sofia sufría al estar sola no le bastaba estar con mi perrita rescatada la “Pinina” así que le pedí a mi mama que pudiera llevarla y accedió y se sintió mejor, luego busque en las redes sociales un centro de adopción para una perrita de raza pequeña y así adopte a la: “Negrita”, así la llame linda pequeñita, contestona y super tierna que le hacía compañía a la Pinina, transcurrían los días y de pronto un sábado por la tarde cerca de las 13:40 horas del año 2013 sentí unos gritos desgarradores cerca a mi casa, se me estrujaba el corazón, corrí a la ventana, al último piso y vi cerca al domicilio un gato grande que se alejaba de una zona como un “hueco” cerca de la casa, no pude con mi angustia y Sali de la casa corriendo a ver quién gritaba y de pronto dentro de un hueco vi un gatito diminuto no mediría ni 7 cm. De largo asustado, llorando lo saque de ese hueco y me lo lleve a la casa y lo llame a mi esposo y le dije: “Rey había un animalito chillando me lo traje a la casa es una gatita casi recién nacida” y cuando llego mi esposo fue corriendo a verla tan pequeñita, tan frágil, la lleve al veterinario y le calculo la edad me dijo que le diera su lechecita en jeringa de tuberculina en determinadas dosis cada dos horas y así después con sus controles fue creciendo la: “Micaela”, que le decimos Mikita.

Pasaron los días y, a principios del año 2014, cuando llegaba a la casa, había una bicicleta apoyada en la casa con un perrito al lado. Eso era todas las tardes, hasta que indagué de quién eran la bicicleta y el perrito, y habían sido del hijo del vigilante de la urbanización. Conversé con él y le dije: «¿Ese perrito es tuyo? Y me dijo que lo había encontrado en la calle y lo trajo, yo me ofrecí a esterizarla por era hembrita y dársela y él me contestó: “ que ya tenía una mascota” pero le dije y esta perrita ¿Quién va a verla?, no me contesto y me fui pensando, un día mientras colgaba la ropa en el último piso la vi a la perrita esperando al joven dueño de la bicicleta y no venía, al día siguiente tampoco vino y yo estaba preocupada acerca del alimento de este animalito así que le di galletas para perro en la puerta y otro plato con agua limpia y comía, pero en las noches la veía que se quedaba en la intemperie con todo el frio, así que al día siguiente la entre a la casa, la bañe, la desparasite, la lleve al veterinario y me dijo que estaba gestando y tenía dos cachorritos adentro, así me que hice cargo de la: “Layca”.

Luego, tuve que viajar y mientras trabaja en Lima, un fin de semana que siempre llegaba mi esposo era las 22:00 horas todos estábamos durmiendo y de pronto sentí unos gritos afuera cerca de la puerta, intente dormir no pude otra vez esa sensación desgarradora de angustia y abrí la puerta y busque esos gritos y debajo de un auto en las llantas había un gatito pequeñito y asustado, yo lo llamaba y no quería venir, entonces me fui a mi cuarto y deje la puerta media abierta y el gatito me siguió, entro y cerré la puerta, al prender las luces era una gatita sucia hambrienta y estaba fría, así que como ya sabía cómo atender una gatito, le di un atún que tenia que se lo devoro, parece que tenía mucha hambre y le puse un depósito con arena al día siguiente le di su baño de espuma en seco, lo lleve al veterinario la reviso y después me la lleve a Arequipa, ahí está mi casa, junto con mis demás niñas y le puse de nombre: “La Princesa”, por otro lado la Layca dio a luz una hembrita y un machito, al machito lo dimos en adopción responsable y la hembrita se quedó con nosotros le pusimos el nombre de: “Pardita”.

Todos nos fuimos acostumbrando a convivir en paz, armonía y amor hasta ahora mis tres gatitas y mis cuatro perritas, pero en el vecindario había una perrita que siempre me saludaba pero tenía otros dueños que la habían hecho esterilizar, pero de pronto un día vi la casa de esa perrita en la “basura” y ella estaba por el portón de ingreso; “como si la hubieran botado a la calle sus dueños” indague la situación de la perrita y efectivamente, sus dueños la habían echado del domicilio me pareció terrible no les dije nada solo hable con mi esposo para hacernos cargo de la última perrita de nuestra manada y mi esposo acepto y adoptamos a la. “Choka” así se llamaba, una perrita mestiza linda, dócil y educada como todas mis niñas, mis 8 preciosas, que me están acompañando en todas mis aventuras a mi esposo y a mí.

Conclusión: Rescatar a un animal de la calle es una situación indescriptible, es más que solo satisfacción, poder transformar la realidad de un animalito que sufre condiciones adversas ajenas a él y poder cambiar su situación es MAGIA PURA.

Referencia Bibliográfica

Lurquin Pomar, A. A. (2023). Microprograma documental que promoverá la solidaridad hacia los animales en el Perú [Trabajo de suficiencia profesional para optar el Título Profesional de Licenciado en Comunicación, Universidad de Lima]. Repositorio Institucional de la Universidad de Lima. https://hdl.handle.net/20.500.12724

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