¿Cómo fue?

¿Cómo fue?

Ema UB

21/06/2026

Y… después de todo ¿Cómo fue?

Caminó alrededor de la sala, se asomó a la vitrina de antigüedades, observó de reojo el trio africano que había traído hace un par de meses atrás, se sonrió y volvió la mirada a mi, y me preguntó. ¿Tú qué crees? 

Entonces guardé silencio, porque la conozco y sé que esas preguntas retóricas siempre son el inicio de una gran historia o de cualquier cosa que me causa risa y reír con ella es casi un privilegio. 

Tomó asiento en el sofá que daba al hall, se acomodó, cruzó la pierna, bebió un trago de vino y empezó…

No lo sé. Sabes, hace unos años atrás te hubiera dicho lo que ya sabes, que no me esperaba nada y que esos asuntos pasaban desapercibidos de mí. Por aquellos días la enfermedad me tenía presa de aquel dolor insoportable y mi vida estaba dedicada a resistir. En aquel estado de ansiedad no esperaba nada, así que cuando se presentó la oportunidad  acudí totalmente escéptica y con un pie fijo en mi lugar de conformidad, estaba lista para regresar en cualquier momento, pero me atrapó. Debo ser honesta, diré pues que me atrapó en un principio el color de sus ojos, eran de un color extraño, quería descifrar que tenían, pero ya ves nunca pude y terminamos mal, muy mal en realidad.

Cómo fue, diría que fueron muchas cosas, todas confusas que para alguien normal o con olfato de sabueso le hubiera despertado dudas, pero yo estaba disfrutando mi estado de embriaguez emocional y así uno deja pasar alerta tras alerta. Pero ese día en particular algo se fracturó dentro de mí y no pude volver atrás. Sentía como si la magia hubiera acabado y después de ese día mi corazón ya no latía igual, no sentía igual y la noches se hicieron amargas, largas y el llanto me visitaba con más frecuencia, pero él seguía comportándose igual, siempre igual, a pesar de expresarle como me sentía. 

Dame un momento debo servirme más vino, hay cosas que merecen beberse y decirse a la vez. Como te decía, algo se rompió y ese algo fue que aquella noche después de hacer el amor, dejará el lecho de amantes para ir a desearle un feliz año a sus amistades, reír con ellos, emocionarse por sus mensajes y no decirme una palabra a mí que estaba a su lado, pero eso lo hubiera dejado pasar, el gesto que creó la grieta fue está expresión: «puedo ver que no tienes a nadie, nadie te desea feliz año, yo tengo muchos amigos, todos se están comunicando para felicitarme». 

Una semilla bien sembrada, cuyo árbol creció… y así día con día la emocionalidad se convirtió en un monstruo, esos monstruos que se apoderan de tu mente y no te dejan vivir en paz y ningún amor puede dejarte sin paz, eso anótalo en algún rincón de tu mente. 

Todavía sigo confundido, no entiendo bien, que tiene que ver que no te haya deseado un feliz año después de hacer el amor o que te haya dicho que no tienes amigos. A veces somos un poco estúpidos, eso es cierto, pero esas estupideces las entendemos si nos explican que les molesta de nosotros. Quizá debiste decirle como te sentías y él hubiera cambiado.

No iba a cambiar jamás, no estaba felicitando a sus amigos. Ese día a quién le escribió deseándole un feliz año fue a su ex. De entre toda la gente del mundo fue a su ex. Jamás importó que lleváramos cuatro años juntos, porque yo era un consuelo menor para su vida. Iniciar una guerra en contra de fantasmas es como lanzarme a pelear con el aire, con el viento, como darle una bofetada a una montaña esperando que esta se retire del paso. La peor traición que me pueden hacer a mi es usarme como su escudo protector para superar a otro amor que saben que jamás superarán. ¿Qué hubieras hecho tú si tu novia, después de hacer el amor contigo, te deja en la cama para ir a desearle feliz año a su ex antes que a ti? 

Bueno, no lo sé, por un momento me vuelvo loco y le reclamo. Me sentiría herido en lo más profundo de mi orgullo, no lo quiero pensar. No lo sé, solo imaginarlo me deja confundido. No puedo con ello.

Guardó silencio, se sirvió una copa de vino, la bebió de un bocado. Caminó por el salón observando los alrededores, me observó, se acercó lentamente y casi al borde de mis labios susurró: así fue.  

Ese día le hice el amor como jamás hubiera imaginado; con la certeza de que ella nunca me rompería así, y de que yo jamás le causaría ese dolor.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS