La ausencia que crecio conmigo

La ausencia que crecio conmigo

Palu

19/06/2026

Viví el abandono de mi papá cuando tan solo tenía 4 años y viví cada momento junto a mis hermanas y mi mamá. Fue tan caótico para mí, y eso que era una niña. Pensar en todo el dolor que eso me causó me hace dar cuenta de que viví atrapada entre el dolor y la ilusión de que algún día volvería y de que seríamos muy felices.

Te fuiste de casa porque te metiste con otra mujer, pero pese a eso seguías buscando a mi mamá, y eso no solo le causaba daño a ella, sino también a nosotras. Mientras estuviste, fui una niña feliz, que vivía en un hogar lleno de amor, con sus dos padres juntos y sus tres hermanas. No pedía más que eso.

Pero cuando partiste, todo se tornó gris. Cada cosa empezó a no tener sentido y mi vida fue muy triste. Extrañaba a mi papá, a ese que me daba abrazos llenos de amor y me cuidaba, con quien jugué y compartí momentos lindos, aunque el tiempo fue muy corto.

Tu ausencia me dolió y me sigue doliendo. Crecí y siempre fui una niña de bien, con valores y alguien a quien las personas caracterizaban por su nobleza. Pero por dentro moría viva. Cada día era una tortura para mí. No quería ser una carga para nadie, y pensar que mi papá ni siquiera sabía cómo se sentía su hija era aún peor.

Pese a todo, no te odio. Creo que tu ausencia me enseñó a amar y a soportar muchas cosas. Me enseñó a quedarme para las personas que amo, incluso cuando me lastiman. Me enseñó que si no quería estar sola, debía soportar muchas cosas y no poner límites. Así soy.

También fui esa niña que casi no hablaba con nadie. Siempre tuve pocos amigos, pero a los que tenía los quería muchísimo. Los apreciaba de verdad y los consideraba importantes para mí. Sin embargo, con el tiempo muchos de ellos también terminaron yéndose. Y aunque eran situaciones distintas, cada despedida me recordaba ese dolor que conocí desde tan pequeña.

Y así crecí, siendo una persona que por fuera parece que está bien, pero que por dentro lleva un completo caos. Alguien que le tiene miedo a estar sola y que hace lo que sea por las personas que ama. Alguien que aguanta demasiado y que sabe perdonar hasta a la persona que más daño le haga. Alguien que siempre busca ayudar a los demás, cuando muchas veces es ella quien más necesita ayuda.

A pesar de todo, sigo creyendo en el amor. Sigo siendo esa persona que ama profundamente, que se entrega de corazón y que siempre intenta ver lo bueno en los demás. Pero también sigo siendo aquella niña de 4 años que extrañó a su papá durante toda su vida y que, en el fondo, solo quería sentirse amada y elegida.

P’A

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS