Derramándome de mí


Todo lo que siempre oigo es a mí mismo, derramándome de mí.

Voy destinándome con trozos de esfuerzos, a lugares inaccesibles,

donde no puedo llegar.

Y así cuando están mis sufrimientos artos y apretujados

es cuando comienzo a jurar, por alguien que ya no tengo,

por alguien que ya no está.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS