

En el Perú, los pueblos andinos han sido fundamentales en la construcción de la identidad cultural, ya que conservan tradiciones, costumbres y formas de vida que enriquecen la diversidad del país. Dentro de este panorama, La literatura peruana ha retratado las injusticias y abusos que estas comunidades han sufrido por ser consideradas inferiores a la sociedad. Durante mucho tiempo, los indígenas fueron explotados y marginados por una sociedad marcada por la desigualdad y el abuso de poder. En ese sentido, José María Arguedas, en Los ríos profundos, muestra cómo se manifiesta la decadencia humana cuando el poder convierte al indígena en un objeto de explotación.
En primer lugar, José María Arguedas muestra que la explotación deshumaniza al indígena y destruye su autoestima. A lo largo de Los ríos profundos, los personajes indígenas son presentados como seres sin libertad de expresión, sometidos al silencio y despojados de dignidad, incapaces de expresar sus emociones debido al miedo que les han impuesto quienes ostentan el poder. Esta situación se evidencia en el indio «el pongo» que vive en la casa del Viejo, quien es obligado a presentarse aseado, manteniendo una actitud sumisa y una mirada temerosa. cuando Ernesto intenta acercarse con afecto observa que el indio “se inclinó como un gusano que pidiera ser aplastado”. En esta cita Arguedas demuestra que la explotación no solo deteriora las condiciones de vida del indígena, sino que también destruye su percepción de sí mismo, presentando un daño psicológico muchos más grande que la importancia de sentirse como un ser humano valioso.
Asimismo, José María Arguedas muestra cómo el abuso de poder priva a las comunidades indígenas de recursos básicos, generando una profunda desigualdad social. En Los ríos profundos, los sectores y las personas más poderosos controlan la distribución de productos indispensables, como la sal y las frutas y de cómo utilizan su posición para decidir quién puede acceder a ellos y quién no. Esta situación nos demuestra la realidad, los indígenas dependen de la voluntad de otros para obtener recursos esenciales para su alimentación. Esta se evidencia en la actitud del Viejo, quien considera que ciertos alimentos “cuestan demasiado para dejárselos a los colonos”, y en la denuncia de Ernesto: “Les quitaron la sal a los pobres mientras reventaban sus zurriagazos”. En ello Arguedas revela el desprecio y la violencia con que se trata a los pueblos indígenas demostrando que la explotación no solo genera pobreza, sino también exclusión y dependencia social.

Por última instancia, José María Arguedas nos muestra cómo quienes ostentan el poder pierden su identidad y su esencia humana. A lo largo de Los ríos profundos, hacendados y autoridades incrementan constantemente sus abusos y su necesidad de imponer autoridad sobre los más vulnerables. A medida que normalizan la violencia y la humillación hacia el pueblo indígena, van perdiendo sus valores y su humanidad, dejando de actuar con sensibilidad y alejándose de aquello que caracteriza al ser humano como un ser racional y moral. Esto se manifiesta en el enunciado que menciona Ernesto, cuando el director del internado reacciona ante el robo de la sal: “Sobre mi cabeza rezó en latín. Y me azotó nuevamente en la cara”. En esta cita Arguedas
nos muestra una sociedad vertical donde se pierde la razón humana y las autoridades abusan de su poder, reflejando la falta de moral. Además, se evidencia cómo la fe y la educación se mezclan en forma de violencia, como una máscara de protección y enseñanza frente a los demás, ocultando la realidad de las injusticias.
En conclusión, Los ríos profundos evidencia que la decadencia humana aparece cuando el poder se impone sobre la vida del indígena y lo transforma en un instrumento de explotación. A través de la representación de las actividades a las que son sometidos los indígenas, la destrucción de su autopercepción, las desigualdades sociales, la exclusión, la dependencia social y deshumanización, José María Arguedas muestra la figura del indígena y sus problemas desde una perspectiva realista. Asimismo, la obra permite reflexionar sobre las acciones del ser humano y el impacto que estas generan en los demás. Por ello, Los ríos profundos
es una novela fundamental dentro la literatura peruana, ya que denuncia las injusticias sociales y evidencia las consecuencias morales del uso abusivo del poder.
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