De mi abuelo heredé valores etéreos,
La dignidad laboral, la entereza del ser,
La amorosa simpleza de los buenos gestos
Que pueden hasta al cemento conmover.
***
En lo gen-ético; el color plasmado
De sus centellantes ojos avellanos,
Que en conjunto con los míos
Se cruzaban armoniosos, cual planetas alineados.
***
En lo característico; La fortaleza de mil atalayas,
Que vieron ante si una y otra vez el mundo caer
Y siempre se mantuvieron firmes y erguidas
Para levantar a aquellos que no pudieron
Mantenerse en pie. Fue emblema de todo
Lo puro y risueño que admiro,
El padre que nunca tendré.
***
En mi eterno agradecimiento prometí
Que lo cuidaría hasta que la muerte de mi lado
Me lo arrebate y cumplí aunque fuera
Tan cruel el embate. Se aferró a la vida
Guardando mis cartas bajo su almohada
Envueltas en una carpeta plateada.
Fui su ángel de la guarda sin embargo
Algo más siniestro por codicia
Aguardaba su llegada
Para asegurarle su partida.
***
Yo no preciso ni necesité testimonios del tacto
Tengo sus audios para inmortalizarlo
Poseo sus recuerdos para revivirlo,
Su mera presencia era mi morada
Su simple existencia era mi milagro mas preciado.
***
La malicia nunca comprenderé
De quienes cuestionaron tu cordura,
Cualquiera que estuviese encerrado
Con los relojes parados podría
Confundirse los horarios.
No es motivo suficiente
Para el desamor de tratar de internarte
En geriátricos que son depósitos de gente.
En tu grandeza humana tan infravalorada
Todo lo imperdonable perdonabas.
***
Me enseñaste que familia es
La sumatoria de todas las partes
Que por mas rotos que estuviéramos
Juntos formábamos uno,
Aunque unos te hayan roto para armarse.
Si no hubieran desoído tus saberes y consejos
Hoy tantos no requerirían
De la envidia para lidiar con sus complejos
De la rivalidad, agresión y enemistad
Para entender tus moralejas.
***
Mi pulcra consciencia se queda tranquila,
A los muertos se los debe proteger y amar en vida,
Para impedir que mueran, y así no llorarlos
En los ritos del sepulcro después.
Solo los cuerpos se entierran,
No así la memoria, los testimonios y deseos.
La verdad sobre nuestra historia
Es la única vida eterna que existe,
Y mientras vivas en mis recuerdos
No morirás jamas de los jamases.
***
Al igual que mi abuela admirable
Mujer andina de fe, superadora,
Una »in-servible», independiente
Porque nació empoderada siendo libre
Y no creció para ser una sirviente.
***
Ofrendado su inmarcesible legado;
Las artes de patrones tornasolados y tejidos,
En sus sucesoras hicieron nidos.
***
Decía uno de sus lemas más icónicos:
»Desconfía y acertarás» tachando un retrato
Y pasado el rato y las décadas
Cuanta razón tuvo,
Un ser que no provenga del mal
Que ella hubiera despreciado
Nunca hubo.
***
Era su infinita sabiduría femenina,
Lo que sus oclayos que nunca fallan
Apuntando en el blanco de las certezas
Mas allá de ilusorios velos, son capaces de ver.
***
Como lentes cromáticos que observan esencias
Traspasando las insidiosas apariencias
Y engañosos disfraces de benevolencia
Sus ojos, como rayos X de las consciencias
Todas las almas detectan;
Las benignas las encandilan y las malignas las desechan.
***
Julieta Iallorenzi
OPINIONES Y COMENTARIOS