La prosopopeya de los pedales
La prosopopeya de los pedales
Acelerador: ¡Mirá ese horizonte! Si este inútil no te pisara cada tanto, ya estaríamos en la frontera. Sos un lastre.
Freno: ¿Lastre? Si yo no muerdo el disco cada vez que te la querés dar de Fangio, durás tres segundos más. Tres.
Acelerador: Prefiero estrellarme persiguiendo algo que oxidarme como vos.
Freno: Y vos preferís llegar rápido a ninguna parte. Yo no quiero que el auto se apague; quiero que el auto llegue.
Acelerador: Te digo de verdad: no sé como existen tipos como vos, ¿no tenés sangre en las venas?
Freno: ¿Y a vos no te llega la gasolina a los pistones? ¿A dónde querés llegar yendo tan rápido? Ya lo dijo un filósofo: no vayas de prisa que donde tienes que llegar es a ti mismo.
Acelerador: ¡No me vengas con frases de Paulo Coelho! Velocidad pasión. Pero no sé para qué te lo digo si no me vas a entender: las pasiones se sienten no se explican.
Freno: «Las pasiones, nos rebajan; la pasión, nos eleva».
Acelerador: ¡Otra vez Paulo Coelho! Decime, ¿podés hablar sin citar?
Freno: ¿Y vos te creés original? No señor, vos sos como la mayoría que ama y odia a través de lo que otros les pusieron en la cabeza. Ya lo dijo Oscar Wilde: «La mayoría de la gente es otra gente. Sus pensamientos son las opiniones de otros; su vida, una imitación; sus pasiones, una cita».
Acelerador: Hablando de citas, ¡otra vez citando! Bueno, al menos ahora subiste un poco la vara, Oscar Wilde no es Paulo Coelho.
Freno: ¡Pero es que las otras citas tampoco eran de Coelho!
Acelerador: ¡Bueno, como te digo Coelho te digo Osho o Claudio María Domínguez.
Freno: ¿Quién es Claudio María Domínguez?
Acelerador: No importa, una especie de gurú argentino.
Freno: Bueno, como sea, el tema es que tendrías que llamarte un poco a recato, no podés andar por la vida siempre a tope.
Acelerador: ¿Ah, no? ¿Y por qué no, quién lo dice?
Freno: Si fuera por vos, nos estrellamos.
Acelerador: ¿Pero vos pensás que Fangio ganó cinco campeonatos pisando el freno?
Freno: ¡Claro que lo pisaba! Vos sos un temerario.
Acelerador: Vos no sabés lo que es la adrenalina; si lo supieras no serías un aguafiestas.
Freno: Y si fuera por vos la fiesta se acaba a los cinco minutos.
Acelerador:¡No podés ser tan conservador!
Freno: Y vos no podés ser tan revolucionario.
Acelerador: ¿Por qué no? Si no fuera por las revoluciones todavía viviríamos en la Edad Media.
Freno: ¿Sabés en qué consiste una revolución?
Acelerador: Creo saber, pero prefiero ser iluminado por tu sabiduría.
Freno: Una revolución consiste en derribar un régimen injusto para luego poner en su lugar otro que será tan injusto como el anterior, pero de otra manera.
Acelerador: O sea que para vos es todo lo mismo,
Freno: ¿Vos oís lo que digo? Dije «de otra manera».
Acelerador: Sí, pero también «injusto».
Freno: ¿Y te parece que no es así?
Acelerador: O sea que para vos la Revolución francesa no tuvo sentido.
Freno: Hay que separar dos cosas, lo seguro y lo inseguro.
Acelerador: ¡Vos siempre con el tema de la seguridad!
Freno: ¡Es que en toda revolución hay algo seguro: la crueldad! Pero en cuanto a los cambios profundos, no sé.
Acelerador: O sea que para voz es lo mismo una monarquía que una república.
Freno: Yo no me llevo de etiquetas, fijate lo que hizo Napoleón después.
Acelerador: Pero sé cómo llegamos hasta acá, estábamos hablando de otra cosa.
Freno: Sí, de la locura y la razón.
Acelerador: ¡Ya me imagino! Para vos yo soy el loco y vos el cuerdo, ¿no?
Freno: Es que sos incontrolable, si yo no estuviera, no sé qué sería de vos.
Acelerador: ¿De mí? Yo sería el tipo más feliz del mundo, no sabés la rabia que me da que me frenes.
Freno: Y vos no sabés la angustia que me da cuando vos acelerás como loco.
Acelerador: ¿Por qué tenés tanto miedo?
Freno: ¿Cómo por qué? ¿Querés reventarte contra un árbol?
Acelerador: Bueno, para evitar eso estás vos.
Freno: ¡Ah!, entonces reconocés que me necesitás.
Acelerador: Sí, pero es que a veces te volvés demasiado pesado, ¿es necesario que frenes en cada esquina?
Freno: Cada esquina es un potencial accidente mortal.
Acelerador: Si vamos a pensar así, no salimos del garaje.
Freno: No, está bien, no digo tanto, pero deberías moderarte: nadie murió por pisar de más el freno pero muchos lo hicieron por pisar de más el acelerador.
Acelerador: ¡Ahora resulta que yo soy el culpable de todo! Supongamos que alguien está en una ambulancia luchando por su vida, si fuera por vos el tipo llega muerto al hospital.
Freno: Bueno, hay casos y casos; pero aun en ese caso, ¿qué sería de la ambulancia sin mí?
Acelerador: ¿Y sin mí?
Freno: No sé, tal vez tenga que ser así, tal vez en el gran orden de las cosas, tengan que existir siempre los opuestos; frenos y aceleradores, conservadores y revolucionarios. derecha e izquierda.
Acelerador: «En el gran orden de las cosas», volvemos a Coelho.
Freno: ¿Por qué pensás que todo lo que suene a filosofía lo escribió Coelho?
Acelerador: ¿Filosofía? Filosofía barata en todo caso.
Freno: Pero no, fijate. Nosotros nos detestamos, ¿no?
Acelerador: Bueno, es la primera vez que estamos de acuerdo.
Freno: Bien, pero tal vez esa enemistad que nos desgasta, sea necesaria para que el auto siga adelante sin estrellarse.
Acelerador: Puede ser.
Freno: ¡Claro!, siendo así, lo que es malo para nuestra convivencia sea bueno para algo más.
Acelerador: ¿Algo más?
Freno: Pongamos el caso de los pueblos. Los de un «bando» piensan que sería ideal que los del otro se levantaran un buen día pensando (y sintiendo) igual que ellos.
Acelerador: Se llevarían mejor, obviamente.
Freno: Sí, pero ese llevarse mejor tendría su costo.
Acelerador: ¿Qué costo?
Freno: No sé, digamos que la vida es un constante acelerar y frenar, ¿estás de acuerdo con eso?
Acelerador: Ponele.
Freno: Quiere decir que todo es constante cambio.
Acelerador: Como decía Heráclito.
Freno: Como decía Heráclito.
Acelerador: A ver si entiendo. Así en un mundo cambiante, lo mejor es esa disputa constante entre una cosa y otra.
Freno: Bueno, más o menos. Tal vez lo que sea necesario no sea la disputa en sí, sino la existencia de dos posturas digamos antagónicas pero a la vez, complementarias.
Acelerador: Pero si hay antagonismo, habrá disputas.
Freno: Bueno, en todo caso estará el caldo de cultivo, pero que haya un caldo de cultivo no necesariamente significa que las disputas deban aparecer.
Acelerador: En teoría, no; pero en la práctica…
Freno: Es verdad, alguien dijo que teoría y práctica son lo mismo en teoría, pero muy distintos en la práctica.
Acelerador: Muy ingenioso, ¿eso se te ocurrió a vos?
Freno: No, a Paulo Coelho (risas)
Acelerador: Pero volviendo a lo que me decías, puede que tengas razón, que nuestra mutua antipatía sea necesaria para el funcionamiento del «sistema».
Freno: Te repito, no la antipatía sino, en todo caso, dos posturas divergentes.
Acelerador: Bueno, es lo mismo.
Freno: No es lo mismo, una cosa es que a mí me guste el chocolate y a vos la vainilla. Puede que a la hora de pedir un único gusto de helado tengamos problemas. Pero esos problemas son «coyunturales» por llamarlos de alguna forma. La clave es que exista uno que tire para un lado y otro, para otro.
Acelerador: Es decir, que exista el conflicto, como quería Heráclito.
Freno: No sé, el conflicto en todo caso, nace por no saber cómo manejar esa tensión.
Acelerador: ¿Y cómo manejarla si cada uno tira para su lado?
Freno: Esa es la clave: sabiendo que el otro tira para su lado porque está en su naturaleza, no porque busque fastidiarnos.
Acelerador: La tolerancia.
Freno: Y sí, no queda otra, porque nunca nos pondremos de acuerdo en el problema de fondo, sencillamente porque no tenemos la potestad de elegir qué nos «tira».
Acelerador: Como en la política, izquierda y derecha.
Freno: ¡Claro! Pero yo voy a algo más profundo, a entender esa polarización como una manifestación aparentemente caprichosa como manifestación de algo más profundo.
Acelerador: ¿De qué?
Freno: De la forma en que la evolución nos ha moldeado a lo largo de millones de años.
Acelerador: Estás diciendo que se nace de izquierdas o de derechas.
Freno: Bueno, eso sería simplificar mucho, hay otros factores más allá de los biológicos, pero sí, la biología es determinante.
Acelerador: O sea que existe un «gen derechista» y otro «izquierdista».
Freno: Te repito, eso sería simplificar, caricaturizar los hechos. Lo que sí creo es que, en todo esto, la evolución (en su sentido darwinista) tiene mucho que ver.
Acelerador: Para vos todo se explica a través de la evolución.
Freno: No todo, pero estoy convencido de que no podemos dejar a un lado las teorías de Darwin si queremos entender lo que, al fin y al cabo, son temas «biológicos».
Acelerador: Bueno, ya llegamos.
Freno: Sí. ¿Ves? Sin mí, te pasarías de largo.
Acelerador: Y sin mí, nunca habrías llegado.
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