En este mundo que gira sin límites y avanza sin pausas,
en un momento inequívoco,
dos mentes, dos almas y una misma vida, se encontraron la una a la otra en medio de la oscuridad… y sin ni siquiera buscar dónde anclar, entre el ruido del tiempo y la inmensidad del destino, hallaron refugio en una conversación que causaba suspiros,
en miradas imaginadas tras una pantalla,
en palabras que poco a poco parecían llenar los vacíos del alma.

Pero lo temible pasó, y con tan solo un pequeño instante
esta historia se reescribió.

El tiempo, que antes parecía detenerse para escuchar sus voces, ahora parece que comenzó a correr más rápido y con prisa,
las dudas ocuparon el lugar de las certezas,
y el silencio, tan breve pero tan inmenso, se convirtió en un abismo imposible de ignorar.

Y aún así, en medio del camino y de la arena del destino, nuestras vidas se entrelazaron con la certeza de nuestros caminos, solo que sin la certeza de que estemos destinados a estar unidos…

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